Los lugares y los rumbos: El Ojo de Agua
Manantial del barranco de la sierra,
Manantial del barranco de la sierra,
Desde cuándo, no lo se… quizás después de la carretera nacional, allá por 1927, después también de la construcción de la Colonia Anáhuac y del campo militar a mediados de la década de los 30s por el General Almazán; después del auge de la contratación de braceros a principio de los 40s; luego de la industrialización cuando Ramírez establecieron su fábrica de armar vehículos, a mediados de los 50s; o cuando lo de la Ciudad Universitaria a principios de los 60s. Lo cierto es que, poco a poco, trabajadores, estudiantes y familias enteras de Sabinas Hidalgo se fueron yendo a San Nicolás de los Garza.
En la vida citadina el tiempo es como un fantasma en tercera dimensión que muy seguido y casi sin remedio, angustia y maltrata a los hombres y mujeres. En la ciudad del tiempo se mide por horarios y por turnos: 8:15 matutino, 1:30 vespertino, 7:30 nocturno, etc.
La campiña estaba más que verde, los árboles y la hierba daban aroma al ambiente al ir transcurriendo por la carretera rumbo a Bustamante, N.L… a media tarde llegamos a la casa de la novia, situada a dos cuadras de la plaza y de la iglesia, en empinada calle de piedra, rodeada de solares, de jacales, de otras rústicas construcciones. Todo estaba arreglado, las cortinas limpias y los adornos de papel crepé, corazones y palomas… los cuartos habían sido acondicionados, despejados de muebles, arreglados como si fueran pequeños salones. Todo en función de hacer espacio para los invitados…
Puede haber de oficios a oficios; o mejor dicho, hombres que saben desempeñar muy bien su oficio, otros regular y algunos otros mal… lo que determina no es tanto el trabajo encomendado, sino las motivaciones constantes en su realización.
Por la otra subida a Bella Vista, la que estaba a la izquierda como barranco boludo de difícil acceso…subida que parecía caída… ahí estaba la casa.
…los de antes, los que uno ya vio de cuando en cuando… los que después fueron recuerdos… aquéllos de los patios y las enredaderas y los carrizos adornados con papeles de colores.
Un brillante músico de pueblo
Al acabar la tarde… al empezar la noche, después de la jornada como para despedir el día, cual si fuese un hábito contemplar y ser contemplado, viendo y escuchando, repasando los sucesos del día y de la vida. En un acto que tenía mucho de constancia y de tranquilidad, los moradores de las casas sacaban las sillas y mecedoras a la banqueta junto a la puerta de entrada para reunirse, realizando la más normal y explícita de las convivencias: platicar en familia, al arrullo del canto de los gallos y de las risas de los niños juguetones.
Están siendo relegados en la fiesta, más no en el gusto… tomados poco en cuenta y a la ligera. Más a pesar de ello persisten en el escenario de nuestras hogareñas e insisten en ser el centro de una tradición mexicana que unifica a la familia y llena de agradables recuerdos la vida en la casa de generación en generación.