Quehaceres y costumbres: Homenaje a las tortillas de harina
Solas… nada más solas… quizás mantequilla, quizás aguacate… quizás lo que fuera… pero más bien solas… nada más tortillas de harina; no había más. En aquella casa todo era austero… el diario era escaso y se compraba sólo lo que se consumía. El espectáculo hogareño y de hacer tortillas de harina invadía de aroma las casas y también todo el pueblo. Era el principio y el fin, matutino y vespertino, de la felicidad hogareña. Podía no haber nada más para comer, pero si había tortillas de harina, en cada rostro el regocijo se manifestaba.

Nunca llegué a distinguir si aquella construcción era un jacal de piedra, una casa habitación o un granero… no tanto porque no supiese lo que es una u otra cosa, sino porque en aquel solar la edificación estaba al fondo y desde el camino la distancia era algo para poder precisar…estaba la cerca de alambres y allá, más atrás, la acequia, la hilera de nogales y de sabinos y por ahí, a un lado, el jacalón de amarillas piedras y sillares…