Celso Garza GuajardoLa interrogación era válida para precisar los unos y las ideas que había en el pueblo sobre esos dos lugares. La plaza, la plaza principal, era la plaza como tal… la plaza nueva allá estaba, a lo lejos, era otra plaza, no se usaba igual que la primera, pero allá estaba y estaba bien.

La plaza nueva fue como un punto de referencia por muchas décadas de que el pueblo había crecido hacia el norte… el trazo de su rectángulo correspondía al despliegue de la villa hacia ese rumbo desde principios del siglo… la placita nueva, como también se le llamaba, se le relacionaba con la carretera nacional desde 1930, cuando también el barrio de la carretera tomó cuerpo y cultura, cuando se inauguró la Escuela Federal en la época cardenista, llamada tradicionalmente escuela "de la carretera", luego "Bonifacio Salinas Leal" y después "Venustiano Carranza".

Su confirmación definitiva fue en 1945, durante la buena alcaldía de Don Encarnación González. Después entonces, la placita nueva era como una imagen transparente, blanca, llena de luz y de sol… a mí siempre me pareció un montón de cal y de sillares resplandecientes de blancura… su quiosco, de sótano y destechado, sus andadores y amplias jardineras de escasos árboles.

La plaza nueva estaba siempre solitaria. Por ahí unos cuantos vecinos le visitaban y muy pocos enamorados se acercaban a sus bancas… por largas temporadas estaba totalmente a oscuras, más en el día resplandecía de blanca y se llenaba de luz del sol. Se fue llenando de calor cuando el edificio de la Casa Agraria "Eulogio Reyes" se inauguró en 1960. Luego, cuando los desfiles patrióticos del pueblo empezaron a partir desde ese extremo, también cuando se inició la construcción del Templo de Guadalupe… en fin, que lo que estaba alejado empezó a verse cercano… fue el lugar de reuniones de ejidatarios y peticionarios de tierra y de los jóvenes demócratas de la década de los 60s. Lugar del mitin 13 de abril de 1963 y de la campaña presidencial de Ramón Danzós Palomino, de abril de 1964… transición de dos décadas en la política de los 60s y de los 70s… así la "placita nueva" lo sabía todo pese a su abandono y manera taciturna de ser… en 1975, una biblioteca municipal le dio más vida al quiosco.

Muchas cosas fueron cambiando en el pueblo… en las colonias y barrios se trazaron nuevas plazas: el barrio de Sonora, la Colonia de los Santos, la María Luisa, etc. Hasta que un día le llegó otra vez su turno de remodelación a la Plaza Nueva. Fue en 1984, en el mismo año en que se construyó el nuevo Palacio Municipal… como dicen en el pueblo, "la plaza nueva quedó patas pa'arriba"; se sacaron los árboles, se quitaron las bancas, se iluminó el viejo concreto, sólo el quiosco y después, resplandeció otra vez la plaza nueva, igualmente transparente y blanca, con unas originales bancas de fierro vaciado con el escudo municipal. Se le adornó con rosales y nuevas plantas… todos nos pusimos felices al ver la nueva "plaza nueva", valga la redundancia.

Los nuevos vecinos ahora le quieren y le cuidan y ha dejado de ser un lugar de referencia hacia el norte, pues más al norte hay mucho más poblado… sencillamente ha pasado la prueba del tiempo y consagrado su lugar en la historia. Más nadie olvida que una cosa es la plaza, la plaza principal donde se siente la aldea vieja y otra cosa es la plaza nueva… aunque de nueva ya vaya para el siglo…

Por eso, al viajero que un día vaya al pueblo, hay que recomendarle que no confunda al preguntar por la plaza, la gente le dirá:

—¿La plaza… o la plaza nueva?

s.f.


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