Nuestras Cosas
¿Cuánto tienes?… eso es lo que vales; el cuánto tienes y el cuánto vales parecen ser hoy la premisa de este momento. Nos hemos metalizado de tal manera y en tal forma que muchos prefieren el suicidio a la bancarrota.
Columna del Profr. Salvador Garza Inocencio.
¿Cuánto tienes?… eso es lo que vales; el cuánto tienes y el cuánto vales parecen ser hoy la premisa de este momento. Nos hemos metalizado de tal manera y en tal forma que muchos prefieren el suicidio a la bancarrota.
En una ocasión un hombre encontró una vieja lámpara que se encontraba en un deteriorado armario de su vivienda y al frotarla escuchó una voz que decía: “A partir de hoy seré tu esclavo, pídeme lo que desees”. Y aquel hombre le solicitó a esa fuerza sobrenatural que lo transportara al futuro para saber lo que le esperaba y lo que próximamente viviría la humanidad.
Oí un comentario… Ella dijo que a últimas fechas, ha disminuido un poco el trabajo.
Este jueves observábamos caer una enorme cantidad de agua en “La Turbina” nuestro paraje natural, lo cual nos hizo pensar que antiguamente el hombre estaba indefenso ante el clima y quizás muchas civilizaciones acabaron por extinguirse a consecuencia de ello.
El respeto se ha perdido…
El pueblo y sus personajes, gente sencilla y por su misma sencillez grande; tan grande que ha pasado mucho tiempo y ellos siguen estando en el pensamiento y en el sentir de la gente.
Mucho se ha dicho y se ha escrito que vivimos en una sociedad que paulatinamente ha perdido los valores.
Eran las diez de la noche y allí estaban ocho adolescentes, tres mujeres y cinco hombres.
¡Cuidado con el perro!
Hoy es una calle de “mucho movimiento”, sin embargo ayer era como la mayoría de las calles del pueblo, una calle tranquila, donde por ella circulaban carruajes tirados por caballos, mulas o bueyes; eran ligerinas, coches o carretas llevando o transportando leche, sillares, leña o personas; una calle que viene del barrio del Aguacate en partes en forma recta y que casi al terminar toma formas caprichosas.