Y caminando hacia el poniente por la calle Juárez, llamada antiguamente “La calle del Alto”, al llegar con Mutualismo recordamos a Don Amador y a su esposa Doña Chonita, tanto que aún recordamos su trato sencillo y afable, muchas veces cuando niños fuimos a ese lugar acompañados por al tía Licha a comprar en su tienda de abarrotes, donde se podían adquirir los artículos más variados, y donde el refrigerador de la casa familiar tenía unas charolas de cuadritos de hielo, hechos con agua de sabor fresa o cuadritos congelados con leche y plátano, sin que nos quede nada, de ese lugar tenemos un grato recuerdo del buen trato recibido.
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