Celso Garza GuajardoLa educación secundaria como sistema nacional, es producto de las metas transformadoras, sociales, económicas y culturales de la Revolución Mexicana. Se inscribe dentro de la política y filosofía de la misma.

Gestada en el agitado curso de las décadas de los años veinte y treinta, la educación secundaria forma parte, junto con la educación rural, las normales rurales, el reparto agrario, la Ley Federal del Trabajo y de otras medidas más, del paulatino ajuste de cuentas con que el Estado Mexicano fue mejorando las condiciones de las masas trabajadoras que decididamente habían participado en la epopeya histórica que había sido la Revolución Mexicana.

La educación secundaria se concibió como una labor social que impulsaría la renovación cultural y la expansión del saber a niveles de ciencia y tecnología y que, urgentemente, requería el país.

Los antecedentes nacionales de la educación secundaria hay que buscarlos en las razones que formalizaron la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1922, en la obra y filosofía cultural de José Vasconcelos y de Moisés Sáenz, Hay que buscarlas también en el nuevo rumbo que la Revolución marcó en la Universidad Nacional y a las recientes universidades estatales que en esta época empezaron a surgir.

En fin que la educación secundaria surgió como vínculo que activó la educación primaria y como acicate que democratizó la educación superior pero, sobre todo, la educación secundaria es, desde que surge, posibilidad y realidad a imagen y semejanza del adolescente., mexicano en su posibilidad y realidad para ser comprendido, formado y canalizado por una sociedad que a menudo atraviesa por peores crisis de las que naturalmente padece el ser adolescente.

En los años treinta, en todo lugar donde surgía una escuela secundaria se encendía una antorcha de saber, con vientos en pro y en contra para avivarla o apagara. No era un problema propiamente de presupuesto el crearlas, sino más bien una tarea que requería convicción social renovadora y visión de que nuevos tiempos estaban a la vista.

Los transformadores años treinta, están marcados particularmente, de manera totalmente positiva en Sabinas Hidalgo, por la obra filantrópica social y cultural de Don Manuel M. García, por su presencia y actuación en todos los ámbitos. Reflejado muy especialmente en la construcción de las monumentales escuelas –también cincuentenarias– “Manuel M. García” y Teresa R. De García” y por la construcción del Canal del Ojo de Agua, de la Turbina y de los molinos de trigo (tres obras también cincuentenarias), así como por una obra formidable y hoy casi sexagenaria que abriría caminos del progreso a todas las latitudes: la carretera nacional.

Económicamente se inicia también el nacimiento de la industria del vestido –la fábrica de vestidos “Morales” también celebra su aniversario número 50–. Se inicia el auge agrario y las grandes movilizaciones de los trabajadores por el derecho a una jornada de trabajo digna y a un mejor salario.

Políticamente se forma la nueva generación política dirigente bajo las figuras de jefes como Antonio Solís, Antonio García, Gaspar Ibarra, Tomás Chapa Martínez y de muchos otros más que suplirían a la vieja generación porfirista liberal de la época de Don Cristóbal Enríquez.

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(*)Diálogo en silencio en una tarde de otoño, al estar hojeando el tomo de Semana de 1954.

11 de abril de 1984.


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