Celso Garza Guajardo

Comúnmente pensamos que para hacer camino hay que recorrer una gran distancia… alejarse un lugar para ya no volver…

Celso Garza GuajardoComúnmente pensamos que para hacer camino hay que recorrer una gran distancia… alejarse un lugar para ya no volver… en verdad no siempre es así… hay caminos largos que se hacen para otros estando siempre en el mismo lugar, en un largo tiempo, en un mismo espacio. Hay personas que logran ejemplificar un largo camino, con lecciones de trabajos y de adares… es un camino de andares ida y vueltas, de todos los días, sin desmayos, sin reniegos, sin desolaciones… seguir y seguir en el mismo camino, en el ir y venir, en el mismo lugar, sin detenerse.

Quienes hacen con su andar un camino de trabajo, día tras día, sin pensar nunca en cuándo termina ese caminar, logran señalar para los demás un largo camino que será tomado en cuenta por muchos. Tal es el caso de un caminante de la vida sabinense que se llama Don Santiago Flores Garza… tiene más de 80 años y la mayoría de los cuales han sido de laborioso trabajo. Su vida es la de un ranchero en pequeño, repartidor de leche casa por casa… express en la madrugada y por la tarde, de la casa al rancho del rancho a la casa, de la casa a la plaza, con lo amigos. Tiene 80 años y aún es una figura severa que se aparece por los corredores de la plaza y del callejón de la iglesia.

Nacido en 1909, Don Santiago acompañó desde niño a su padre Don Jacobo Flores al rancho de cabras lecheras que tenía rumbo a Laredo, a 5 kilómetros del pueblo, en un lugar llamado “El Ojito”. Cursó elementalmente la escuela a la vez repartía la leche en el express de su padre. Con el tiempo heredó aquella pequeña profesión y ejerció el oficio de lechero experimentado, repartiéndola cada día, casa por casa, por todos los rumbos de pueblo. Siempre en su trabajo, como un solitario que iba y venía. Así pasaron más de cinco décadas.

Don Santiago ha sido un hombre de grandes inquietudes e ideales de cultura, de progreso, por ello es reconocido y destacado como personaje de la vida social y política del pueblo; además de que en su memoria prodigiosa guarda todos los sucesos y personajes de las décadas pasadas. De todos es reconocido que si saber es un verdadero archivos de datos históricos. Hombre sencillo y visionario, fue fundador de Sociedad Morelos y la Sociedad Mutualista; integrante de aquella famosa banda musical  del maestro Leyva; Regidor del Ayuntamiento de 1949–1951… todo eso más el ejercicio de un oficio diario… todo eso más el aprecio y reconocimiento de sus conciudadanos. Todo eso hecho en el mismo lugar, en el ranchito a un lado del pueblo y en su casa de siempre, por el callejón de la Iglesia San José.

El tiempo ha pasado y Don Santiago sigue en pie, con un caminar sereno y transparente, junto con su esposa Doña Herminia Guzmán y sus hijos.

Los años se le cargaron, la actividad del oficio cesó, más su labor como de costumbre, es el mismo. Su vida en los últimos años transcurrió entre su vieja casa del callejón y la de sus hijos en San Nicolás… Don Santiago sigue yendo y viniendo, unos días aquí, otros días allá. Todo el pueblo sabe lo que hizo Don Santiago durante más de 50 años, y don Santiago sabe las historias de todo el pueblo en esos años, por eso al verlo caminar por los andadores de la plaza y el callejón de la iglesia, pensamos en el largo camino que sigue haciendo al andar.

5 de marzo de 1990.


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