Celso Garza Guajardo

o la vocación de querer a Sabinas Hidalgo

Celso Garza Guajardoo la vocación de querer a Sabinas Hidalgo

En 1953, año del surgimiento de Semana, la comunicación en Sabinas Hidalgo estaba impulsada por la carretera nacional iniciada desde 1926, el correo desde 1856, el telégrafo desde 1821 y el teléfono desde 1901. El  camino a Villa-Aldama era el mismo de la vieja época colonial; la radio constituía un romántico comunicador discreto y la televisión apenas asomaba con sus largas antenas. Los cines Baldazo y Olimpia integraban pasatiempos asimilados como prolongación de las pláticas cotidianas. El ir y venir de los sabinenses a Monterrey y a Laredo, formaban legiones de heraldos que traían información sobre los últimos inventos y los periódicos de las ciudades eran acicates que inquietaban la imaginación pueblerina.

La comunicación en Sabinas Hidalgo para aquél entonces, era un integrado diálogo personal directo y ameno, se acentuaban las pláticas en la plaza, en las viejas esquinas, en las peluquerías y en los tendajos. El teléfono se aferraba aún al nombre y no al número para llamar: “¿me comunica a casa de mi tío Manuel?”.

El teléfono y el correo eran de domicilios conocidos y a los vehículos se les reconocía por el ruido que hacían al transitar por las calles.

Después… después vinieron inventos tras inventos, el hombre salió al espacio y se comunicaron los crímenes y las guerras en el instante mismo en que se efectuaban. En ese transcurso del tiempo surgió y se mantuvo Semana cumpliendo hasta el presente 31 años de vida en la muy peculiar y a la vez cotidiana comunicación de la gran familia sabinenses.

Semana, lo hemos dicho otras veces, constituye una magia de artesanía de comunicación en la era de los satélites y de los rayos láser. Una magia de vientos y sombras de donde somos originarios.

Todo eso se lo debemos a los que fundaron Semana, los cuales crearon para nosotros un nutritivo alimento espiritual de retener anímicamente el tiempo, con respeto y con afecto al permitir combinar el progreso con la original añoranza por el pasado que pertenece y engrandece.

Los que fundaron Semana, nos dieron un ejemplo vivo de humildad y de trabajo constante bajo el único objetivo de enseñarnos a querer a un pueblo con todas las limitaciones, virtudes y defectos de que es poseedor y de esa forma enrumbarnos en la meta de superación individual y colectiva.

Los que fundaron Semana, patentizaron la original enciclopedia sobre el ser y quehacer, mucho de villa y un poco de ciudad, llamada Sabinas Hidalgo. Por ello, los que fundaron Semana, son ya parte de la historia de este pueblo.

Los espíritus inquietos de Ignacio de Maya, Francisco de la Calancha y Valenzuela, Pedro Echevers y Zubízar y muchos otros personajes sabinenses del Siglo XVIII y XIX y primeras décadas del Siglo XX, deambulan a menudo por el Archivo Histórico Municipal —seguramente guiados por Francisco J. Montemayor y Tomás Chapa Martínez, dos viejos espíritus conocedores del archivo— y se recrean en los tomos anuales de Semana para actualizar su visión del pueblo que fundaron con sus empeños y sus luchas.

Todos esos espíritus aplauden y sonríen hoy, constituyendo ello el mejor homenaje de reconocimiento a la labor de Doña Josefina Valadez Vda. de Mascareñas y del Profr. Jorge Mascareñas Valadez.

Adelante, hasta rebasar el Siglo XX.

16 de enero de 1984.


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