Celso Garza GuajardoLas banquetas... esa pequeña franja divisoria entre la casa y la calle, esa parte de la casa y parte de la calle, o más bien, esa parte de la casa por donde pasan los transeúntes de la calle... esa parte urbana, tienen sus historias.

Banquetas planas, y de tierra cual el arrullo de la calle misma… banqueta de piedras lajas, azules, boludas y picudas… banquetas grises, de mezcla de cemento y cascajo… banquetas medianas, altas y muy altas, como las de la subida del Cine Baldazo… banquetas y no banquetas, continuadas y descontinuadas unas y otras… banquetas al mismo nivel de la calle por los periódicos aumentos de las obras de pavimentación.

En los jacales de antes casi no había banquetas, a lo mucho un leve terraplén con piedras a la centrada como haciendo caminitos, los adobes de las paredes estaban pegados a la tierra viva de la calle y de los solares… barrer las banquetas de un jacal era sacarle brillo plano y fresco a la tierra, tal cual era.

Banquetas aldeanas de piedras lajas en derredor de la casa, terraplenes de tierra y lajas encima como rompecabezas inconclusos… banquetas desgajadas al paso de los años y de las lluvias… pocas por ahí persisten.

Banquetas sin pulir, de cascajo y cemento, anchas y altas… las hubo, las recuerdo, en una de ellas cumplí mis 18 años… banquetas de casas grandes, banquetas de todos los usos y ocupaciones, lo mismo bodegas que viviendas.

Baquetas altas y de escalones al entrar a la casa y al bajar, hacia los lados, banquetas lisas, brillosas, casi pisos de las casas mismas. Banquetas y barandales, altas puertas y ventanas, rejas de acero y de plomo… mirar de las calles hacia la casa.

Banquetas de casas nuevas, casitas aquellas estilo chalet, pasaporteados de los 50s, banquetas junto a las casas chiquitas… casitas nuevas en las viejas calles a un lado de los solares y de los corrales.

Banquetas y desbanquetas en las calles curvas y largas,altas y bajas en el mismo tramo… de tierra, de piedra y de cemento… ayeres, antieres y ahoras… las banquetas eran parte de las casas, el lugar de las sillas y mecedoras por las tardes y por las noches… el vértice de las esquinas de las buenas pláticas de amigos en las banquetas.

Las banquetas de mi pueblo son historia y cultura, en silencio indican épocas distintas. Calcinadas al sol y al polvo esconden las ilusiones de las casas cuando fueron trazadas y guardan para siempre los pasos de los transeúntes que nunca más volvieron a pasar.

Banquetotas, banquetas y banquetitas, hoy silenciosas y antes hermosas, abandonadas al dejar de platicarse en ellas… hoy se platica más por teléfono o con la televisión… pero lo mejor de las pláticas como verdadera terapia, la plática de las banquetas de todas formas, bonitas no tanto porque fueran de tierra, de piedra o de cemento, sino por los vecinos platicando en las banquetas…

14 de septiembre de 1987.


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