Nuestras Cosas
Decía José Alfredo… la vida es un sueño y tenía razón; y hoy nosotros podemos agregar que la vida es un juego.
Columna del Profr. Salvador Garza Inocencio.
Decía José Alfredo… la vida es un sueño y tenía razón; y hoy nosotros podemos agregar que la vida es un juego.
El amor y el odio. La seguridad y el terror. El trabajo y el temor a perderlo todo. El odio, el terror y el temor de perderlo todo y quedar reducidos a la nada.
Esopo, fue aquel famoso fabulista cuyos personajes eran animales y tenían la peculiaridad de hablar.
Alguien dijo: “La solución somos todos” y alguien más irónicamente, la cambió diciendo: “La corrupción somos todos”. Y no es cierto; porque las grandes decisiones son tomadas para actos trascendentales de cualquier índole, se toman siempre por unos cuantos e involucran posteriormente a la mayoría. La solución entonces fue de unos cuantos.
Caminado hace poco por las calles de mi pueblo, pude observar que había muy pocos viejos.
Palabras, palabras, palabras… dicen que somos animales, pero que somos animales pensantes y que nos encontramos en la cima de todos los demás.
Aquella época en la que la Escuela Normal aun no existía en el pueblo.
Una llamada…
Decíamos que aquel joven contemplaba los contornos del templo, aquellas siluetas silenciosas que han contemplado miles de ayeres llenos de alegría o de melancolía, aquel templo al que acudían los feligreses del poblado a solicitar o agradecer las bendiciones del Creador, en ese lugar aquel joven recordaba cuando niño al repicar de las campanas llamando a misa o tocando a duelo.
Su infancia la pasó en este pueblo enclavado entre montañas, él oía hablar de Santa Clara, Minas Viejas, el Rincón de Matías, el Rincón de las Calaveras, de la mina “La Pachona” y conocía los nombres de los manantiales de la sierra que existían en aquel entonces, de aquellos manantiales de donde brotaban las cristalinas aguas que formaban hermosos arroyos con cantarinas cascadas, donde apareciendo los primeros rayos del sol, revoloteaban hermosas mariposas y se escuchaba el trinar de los pájaros que daban la bienvenida al astro rey.