Profr. Benito López ValadezDe los Torneos de Pesca de Lobina Negra, (Robalo) del Club “Juárez”, A. C., realizados en la Presa S.R.H. Gral. “Mariano Escobedo” en Sombreretillo y en su Casa-Club, situados a la vera del camino y en la orilla del citado vaso de agua, (organizaba dos eventos al año y eran obligatorios para todos los socios del Club, solamente y el primer torneo se efectuó en el bordo de contención, ya que no contaba todavía con instalaciones propias y adecuadas cotadas arribas y la vida del Club empezó el 14 de abril de 1972, “Año de Juárez” y de ahí su nombre, por proposición de Manuel Pérez Camacho y aprobada por mayoría).

También eran “Abiertos” a los aficionados a la pesca deportiva del todo el Estado, inclusive, se daba muy buena premiación, en algunas ocasiones se entregaron lanchas de fibra de vidrio “nuevecitas” a los ocupantes del primer lugar y los Presidentes Municipales: Profr. Javier Arturo Solís Montemayor, Dr. Julio Sánchez Garza, Homero Lauro Ibarra Montemayor y en la década de los ochentas: el Lic. Leopoldo González González, siempre estuvieron presente en la Ceremonia de Clausura y Premiación, lo cual fue estimulante para los participantes.

La participación de los aficionados locales y visitantes, siempre fue muy copiosa y casi desde un principio, cada Torneo de Pesca de Robalo se efectúa en dos días de competencia, y las Bases de la Convocatoria han variado, llegándose a efectuar la pesca “Ecológica” de “pescar y soltar” con otras variantes, para estar a tono con las últimas modalidades de “liberar la pesca del futuro”. (Sabinas Hidalgo se ha unido a esta modalidad).

Siempre serán muy recordados algunos casos insólitos, que casi siempre tuvieron lugar el sábado en la noche, después del primer día de competencia, que se inauguraba por el Promotor Deportivo Municipal, en punto de las 14:00 horas y se cerraba ese día a las 18:00 ó  19:00 horas.

Una parte de los numerosos asistentes al evento, procedían a cenar, platicar, ver televisión, oír música, etc. Pero otros; se ponían a adorar al Dios Baco (Dios de la viña y del vino). Hasta muy altas horas de la noche y seguían, hasta amanecer y casi hacían contacto con la hora de echarse a la mar nuevamente. (Seis de la mañana), para probar suerte, en el último día de competencia.

Como es lógico pensar, no dormían, ni dejaban dormir. (Los que se querían entregar en los brazos de Morfeo, se la pasaban vuelta y vuelta en el improvisado colchón o catre, sin poder dormir)

Para no hacer el cuento largo, los pescadores somnolientos, eran afectados en dos frentes. Trinidad Buentello Mireles “Choco” y compañeros y más tarde por la retaguardia: (a las 5 de la mañana), el Profe. Tomás González Garza, Juez del Evento, hacía sonar la corneta llamando a “Reunión”, para que se levantaran, se rasuraran, almorzaran y estuvieran listos, porque a las 6 de la mañana, se abrían nuevamente las hostilidades.

Típico, muy típico y muy nuestros, estos sucesos. Todavía se oye a muchos decir, cuando se anuncia un torneo de pesca del citado club y que más bien suena a amenaza: -”si va a ir el “Choco” y el Profe. “Tom”,no cuente conmigo porque no voy a ir”. Y nuevamente las palabras salen sobrando, pero como quiera, todo mundo era feliz, aunque anduvieran trasnochados y algunos, no capturaron un sólo robalo, de perdido para muestra. ¡Ah! Tenía que medir 30 centímetros de largo como mínimo para registrarlo para acabarla de amolar. (Siempre ha sido una presa muy “dura”). No cualquiera captura un robalo y a veces cualquiera captura un robalo. El que dude que le pregunte a Horacio R. Cavazos Flores. Según Enrique Caraza autor de Curricán la historia se repitió el 22 y 23  de marzo de 1997, en Sombreretillo, en el Torneo del Club “Juárez”.


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