La batalla de Puebla: de la gloria al martirio
Una vez que México logró negociar su deuda mediante los tratados de la Soledad, toda vez que España e Inglaterra aceptaron los buenos términos propuestos por el gabinete del presidente Benito Juárez, en el mes de abril de 1862, llegó a costas mexicanas el considerado mejor ejército del mundo, un cuerpo expedicionario que se había levantado la victoria en algunas regiones de ocupación francesa en Africa como en Europa. El entonces emperador de Francia, Napoleón III, guiado y mal informado por José Manuel Hidalgo y Juan Nepomuceno Almonte, pensó que con solo seis mil hombres, podían invadir y someter a México. Avanzando con rumbo a la ciudad de México, el 27 de abril, las tropas francesas salieron de Orizaba, Veracruz.
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