Profr. Salvador Garza Inocencio

Nuestras Cosas

Profr. Salvador Garza InocencioEl tiempo en su constante avance, hace que muchas cosas cambien; en esa esquina hasta hace pocas semanas observábamos una tiendita con venta de piñatas y artículos para fiestas infantiles, hoy en ese lugar del ayer del tiempo solo quedan sus banquetas.

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Profr. Salvador Garza Inocencio

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Profr. Salvador Garza InocencioHoy en el espacio comprendido en la calle Porfirio Díaz entre Niños Héroes y Juárez es muy concurrido, pues allí se encuentra el Instituto Federal Electoral y largas filas de personas se observan en la tramitación de su credencial de elector.

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Profr. Salvador Garza Inocencio

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Profr. Salvador Garza InocencioNo sabía que tu también te interesabas por leer “La Prensa de Sabinas” y en especial esta columna, me di por enterado cuando supe, que le dijiste a una de tus vecinas que te leyera los artículos, porque de antemano yo sabía que tus ojos ya no podían captar los caracteres y las líneas; cuando llegué lo que me sorprendió sobremanera que tú, sin ya poder leer habías captado el contenido de las columnas de “La Prensa”.

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Profr. Salvador Garza Inocencio

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Profr. Salvador Garza InocencioLlegaron en un diminuto carro color rojo, ella al bajarse casi pierde el equilibrio, luego había que atravesar una línea plateada de cristalinas aguas que apenas, sí, apenas delineaba un pequeñísimo arroyuelo; a pesar de ello corría por la superficie de la tierra y era ancho y había que meter los pies en aquellas frescas aguas; ella titubeó y fue entonces que al observarla detenidamente vi su cabeza cubierta con una pañoleta, con la que cubría el escaso cabello que aún no caía; luego la vi que observaba detenidamente las alturas de las montañas que nos flanqueaban por los lados.

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Profr. Salvador Garza Inocencio

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Profr. Salvador Garza InocencioSetenta años se dicen fácil… la calle Mina al sur, en aquel tiempo en el que al transitar por ella se llegaba al cruzamiento con la “Calle del Alto”, después con la “Calle de Piedra”, continuando para llegar a la “Calle Real” y antes de entroncar con la “Calle de la Estación”, había en ese lugar una serie de viviendas que se rentaban a familias del pueblo; a aquellas familias, que recién empezaban a convivir, es decir a formar un hogar.

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