Profr. y Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal¡Marrano!

Dentro de la lengua castellana o española, hay ciertas palabras con un alto contenido de fuerza insultante, entre ellas destaca el término MARRANO, que independientemente de designar a un animal doméstico, mamífero, cuadrúpedo, se emplea para llamar así, al sucio, desaseado y por extensión a la persona que obra de mala fe, traiciona al amigo o ensucia algún lugar.

Los sinónimos del vocablo marrano son diversos: cerdo, puerco, guarro, cochino, cocho, gocho, tunco; en Argentina y otros países lo llaman chancho.

Pero, ¿de dónde proviene la palabra marrano?; su origen se remonta a la antigüedad árabe, donde "moharrana" significó "cosa prohibida"; dicho término lo usaron luego los judíos para designar a la carne de cerdo, alimento que no podían consumir, por serles vedado según la ley de Moisés.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, de fines del siglo XVIII, aparece la palabra marrana y su significado era: "el tocino fresco que se vende por menor en algunas partes, en diferentes tiempos del año; llámase así, porque generalmente suele ser de hembra o sea de cerda o marrana".

De los árabes pasó a los españoles ya con un doble sentido, designando por una parte al cerdo y por otra al sucio y desaseado, en México tomó esta última connotación.

A los judíos y musulmanes conversos al catolicismo se les llamo "marranos" a causa de su tibia fe, un ejemplo de ello fueron los primeros colonizadores del Nuevo Reyno de León encabezados por don Luis Carvajal y de la Cueva.

En el año de 1925, se publicó un artículo titulado: "Marrano, historia de un vituperio" de Arturo Farinelli (1867-1948) hispanista italiano, a quién se deben múltiples estudios sobre la literatura española; este autor anexa un decreto real del año de 1380, que prohíbe llamar tornadizos y marranos a los conversos, pero dicha ley fue ignorada.

Las persecuciones del no muy Santo Tribunal de la Inquisición, hicieron que la palabra se difundiera en los confines de la Nueva España.

Un autor anónimo escribió al respecto: "es natural, que si de España nos trajeron a América las gemas del lenguaje, también nos hayan traído las piedras sin valor de su lengua, y hoy entre nosotros, es de uso común la palabra marrano, como sinónimo de puerco o cerdo, llamado vulgarmente también cochino y usada indistintamente como sustantivo común y corriente, o como interjección o adjetivo insultativo".

Por nuestra parte, seguiremos llamando marranos o cochinos, a todos aquellos que tiran basura en el Charco del Lobo, La Turbina, El Ojo de Agua, las carreteras que van a Villaldama, Parás, Monterrey y Laredo o bien en las calles de nuestra ciudad. ¡No tiren basura, marranos!


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