Francisco J. Echazarreta

Bajaba solo, raudo y veloz la cuesta de Mamulique un fin de semana, cuando de pronto, un auto al rebasarme, con dos hombres a bordo, me hicieron señas de que me detuviera.

Francisco J. EchazarretaBajaba solo, raudo y veloz la cuesta de Mamulique un fin de semana, cuando de pronto, un auto al rebasarme, con dos hombres a bordo, me hicieron señas de que me detuviera.

Me rebasaron justo al salir de la cuesta. Echándome el carro y obligando a frenar poco a poco, hasta detener la marcha y quedar quieto, parado, a un lado de la carretera... ¡Y ahora!... Placas del estado de Puebla... dije para mis adentros... El acompañante bajó y se dirigió para decirme:

-¿Traes llanta de refacción?

-Si -le dije.

-Pues quiero, que te vayas detrás de nosotros. Porque nosotros, no traemos.

-Vamos a Laredo.

-Es que solo voy a Sabinas.

-¿Y cuanto falta para llegar ahí?

-Unos 25 minutos.

-Bueno, ahí compraremos una.

-¿Crees que ahí pueda encontrar una?

-Si , le contesté.

-Aunque las llantas de tu carro le quedan a este ¿No es así?

-Así es.

-Bueno pues ahí nos vas siguiendo, si ves que nos detenemos, te paras... es que algo nos pasó.

Se retiró, al caminar al otro carro, alcancé a notar, metida en el costado derecho de su cintura, “las cachas” de una pistola escuadra.

Arrancaron... patinando y tomaron velocidad, tanta que los perdí de vista, continué viajando moderadamente (95Km/hr) cuando en una parte del camino, Kilómetros más delante, noté que el auto estaba detenido, bajé la velocidad... ¿Me paro?... ¿No me paro?... Los dos hombres permanecían sentados arriba del carro. Pasé frente de ellos y detuve el carro delante, como a unos cincuenta metros. Esta vez fui yo el que bajó, pegándole tal vez un poco al valiente, me arrimé hasta ellos, que permanecían igual, no se bajaban del carro.

-¿Qué les pasó?... Les dije

-Ves... si este cabrón es a toda madre.

-Que bueno que te paraste...

-Si te has ido, vamos por ti

-y te arreglamos.

-Por haber hecho esto... ten, toma esto...

Sacaron de la parte de atrás, seis cervezas de lata heladas... dieron el Arrancón patinando las llantas... no los volví a ver jamás.

Hoy al recordar de esos momentos... pienso que si he actuado diferente, tal vez ... no lo estuviera contando.

(Oct. 2003)


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