Francisco J. Echazarreta

Los domingos siendo todavía un mocoso, un miembro femeninos de la familia, me agarraba de la mano para acompañarla a  misa de las doce.

El Cristo

Francisco J. EchazarretaLos domingos siendo todavía un mocoso, un miembro femeninos de la familia, me agarraba de la mano para acompañarla a misa de las doce.

Al llegar hasta la iglesia San José, enfrente, la plaza, puestos de madera sobre la propia plaza y palmeras altas adornando el lugar. Al entrar, en el patio, también palmeras muy altas, una pila grande que se llenaba de agua... La cual bendecía el padre los Sábados de Gloria... luego las personas, en botes de todos tipos, las llevaban a sus hogares para rociarlas en los rincones de la casa.

Todas las mujeres con Chalinas o mascadas por lo regular negras sobre la cabeza. Además de que algunas hasta con un  rosario en la mano... El padre se subía a lo que bien llamaban “púlpito” y desde ahí daba su mensaje o sermón. Muchas palabras durante la misa en latín.  Me aburría por no entenderlas. Se persignaban y a persignarte. Se hincaban y pues a hincarte... Luego se paraban y a pararte... dizque siguiendo la misa.

Empezaba a contemplar las paredes laterales del templo, toda con maderas talladas  a mano, del estilo churrigueresco parecidos a las del altar... fueron removidos de su lugar, en una reparación general que se le hizo al templo por 1972 y estas jamás se volvieron a instalar (¿?) una serie de cuadros señalando los pasajes de la Pasión de Cristo.

Había en el interior del templo, al pasar la puerta de madera principal y a mano izquierda, por muchos años de aquellos años, un cristo en una vitrina de madera, que da la impresión  de ser un ataúd, “El Cristo muerto”... me impresionaba estarlo viendo a la corta edad de cuatro años.

Se pasaron los años... un día visitando la iglesia de Guadalupe, lo volví a encontrar, ahí estaba en su vitrina tipo ataúd... comencé a investigar ¿el como? llegó aquí a Sabinas, pregunté al párroco de Guadalupe, este me mando que bien le preguntara al párroco de San José .Tampoco supo, luego busqué en la propia caja de vidrio. No tiene datos. Unas personas que han estado por largos años ligadas a la iglesia me comentaron que no hay nada escrito y que data de la época del padre José Castañeda (1926-1953). Que llegó aquí como un obsequio de una familia de Monterrey por 1932, que la fabricación  se hizo en una ciudad Española llamada Salamanca y llegó aquí, en una época en la que se practicaba mucho el Rito Plañidota... Dicho Rito, consistía en estar “llorando” y “gritando”  frente al féretro durante las misas.

Ahora solo es ocupada en los rituales de Semana Santa... es llevado de la iglesia de San José a la Iglesia de Guadalupe por toda la calle P. Díaz en peregrinación luego doblan en la calle B. Reyes hasta llegar al templo de Guadalupe en donde es recibida para celebrar los días de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Quien desee observar, esta pieza sagrada, parte fundamental, de los tesoros del pueblo católico, lo podrás encontrar, dentro del templo, por el lado Oriente en la Iglesia de Guadalupe.


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