Profr. y Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal

Conocer la historia y la geografía de la entidad donde se vive, significa tener en nuestra alforja cultural herramientas indispensables que en determinado momento podemos utilizar.

Hemos sido testigos de hechos verdaderamente risibles cuando en el campo de la política o en los medios de comunicación, se requiere situar algún lugar o comentar sobre un hecho histórico.

Para muestra un botón: al ser "destapado" Carlos Salinas de Gortari como candidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y al manifestar este personaje su raigambre nuevoleonesa y en particular que de Agualeguas procedían sus ancestros, no se hizo esperar la "cargada de los búfalos" para apoyarlo, pero, para ponerse a tono, estar al tanto, o mostrarse como conocedores, algunos soltaron expresiones absurdas como asegurar que Agualeguas estaba cerca de Dr. Arroyo, Nuevo León, o que pertenecía a Sabinas Hidalgo.

Guardamos con morbosa devoción, una libreta donde anotamos todas las sandeces dichas en ese momento, luego completamos la faena clasificando en orden decreciente del más, al menos bruto.

Pero el desconocimiento de la historia y geografía nuevoleonesa no es privativo del campo de la política, se da en todas las esferas; bien se comenta que hay personas que conocen a la perfección la distribución geográfica del Mall de McAllen o de Laredo, Texas, pero no saben dónde están los municipios de Parás, o Hualahuises.

Pero no podemos generalizar, conocemos a muchos hombres y mujeres, nativos o residentes del Estado, que estudian los aspectos geográficos e históricos de Nuevo León; van a las cabeceras municipales, se interesan por los atractivos turísticos, por la gastronomía y muchas otras minucias que, juntas, dan una significación especial a cada lugar.

Los testimonios de colonizadores, frailes, hombres de la administración pública, Obispos -en sus espaciadas visitas-, memoriales y representaciones hechas en la época de la Colonia, son documentos valiosos para reconstruir el cuadro existencial de aquellas esforzadas personas; la magnífica crónica que nos legó Alonso de León, lo hizo acreedor del título de Primer Cronista del Nuevo Reyno de León, dado por historiadores y cronistas que han analizado y comentado ese texto.

Podemos afirmar, salvo opinión en contrario, que la investigación histórica en Nuevo León, se inició con los trabajos relativos al tema, emprendidos por el campechano-yucateco Manuel Crescencio García Rejón, quién fuera Secretario General de Gobierno en la tormentosa administración de don Santiago Vidaurri, que pese a quien le pese, fue uno de los mejores gobernantes del hoy saqueado y endeudado Estado de Nuevo León.

García Rejón, inquieto abogado, intelectual polemista, expurgó los archivos, publicó la Revista de Nuevo León y Coahuila con temas de historia y geografía regional; a ese impulso se unió el gran sabio y humanista José Eleuterio González "Gonzalitos", dejándonos abundante obra en ese campo.

La sección de la Sociedad Mexicana de Geografía, luego la Junta Arqueófila, la Sociedad Astronómica, diversos Liceos y Asociaciones, la Academia de Ciencias Históricas, la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Geografía y Estadística, el Ateneo Nacional de Investigaciones Geográficas, sección Nuevo León,, la Asociación de Historiadores Profesionales del Noreste, el Centro de Información de Historia Regional, la Asociación Estatal de Cronistas, el Archivo General del Estado, la Asociación de Historia Económica, el Colegio de la Frontera Norte, el Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, El Colegio de Cronistas e Historiadores de Nuevo León y aun la Academia de la Lengua Viperina, han sido continuadores de la obra de García Rejón y Gonzalitos.

A los ilustres apellidos, de historiadores como Roel, Castillón, Cossío, Hernández, Saldaña, Cavazos, Vizcaya, Del Hoyo, habría que agregar un cúmulo de historiadores y cronistas actuales, cuya obra es basta y que va del artículo periodístico, pasando por el folletín, hasta el voluminoso libro y del texto "light" voluntarista, sin marco teórico, ni encuadre metodológico, hasta la sesuda y profunda investigación, realizada con serenidad y paciencia, en varios meses o años.

Otra vertiente a considerar es la enseñanza de la historia y geografía en Nuevo León; aquí tenemos una larga, muy larga tradición en ese campo, al ser impartidas en las escuelas primarias y en la Normal del Estado, desde fines de la década de los ochentas del siglo XIX.

En 1897, hace más 110 años, el impulsor de la escuela nuevoleonesa, el ingeniero Miguel F. Martínez, citó a una reunión pedagógica con el fin de discutir sobre si se debía enseñar la historia y la geografía de Nuevo León en las escuelas primarias; se esgrimieron argumentos en pro y en contra, triunfando por mayoría absoluta y por lo convincente de la argumentación, la corriente que pugnó por su enseñanza obligatoria.

Nuevo León se convirtió así en la primera entidad federativa en incluir en su plan de estudios su historia y geografía; en los años treinta del siglo XX, al crearse las escuelas secundarias, Nuevo León fue el único Estado que incluyó la historia de Nuevo León en el plan de estudios, impartiéndose en el tercer grado.

Motivo de envidia era ese hecho, cuando se asistía a congresos, reuniones o seminarios de historia y geografía; los asistentes nuevoleoneses a dichos eventos lo comentaban con orgullo e impulsaban a otros Estados a seguir el ejemplo.

El "hombre de la guayabera" el presidente Luis Echeverría Álvarez, arrasó con la educación en el país, se llevó entre los pies a la materia de Historia y Geografía de Nuevo León, pero la reacción bravía del magisterio de Nuevo León, exigió su regreso al plan de estudios, de donde estuvo ausente siete años; hubo otros intentos posteriores por eliminarlas. Afortunadamente el Acuerdo de Modernización Educativa de 1992, implementado por el entonces Secretario de Educación, Ernesto Zedillo, la incluyó como materia optativa y por fin se lleva en más de 20 Estados.

En los últimos meses esta materia se vio amenazada con desaparecer para dar paso a la moda de la “Cultura de la Legalidad”, la protesta no se hizo esperar y a un Secretario de Educación que elimine esta materia le quedaría una mancha de por vida; hoy se ha logrado un avance en la conciencia de la comunidad sobre la importancia de conocer nuestras raíces, nuestro espacio geográfico y fortalecer nuestra identidad; hay investigación, hay bibliografía, acerquémonos a la historia y geografía de Nuevo León, le aseguro, no se va a arrepentir.


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