El islam tiene como pilar fundamental a Mahoma. A su muerte la fe islámica se dividió en dos tradiciones religiosas a partir del derecho de sucesión, una llamada shiísmo o shiíta y la otra conocida como sunnismo o sunnita. El origen del shiísmo se le atribuye a Alí, el yerno y primo del profeta casado con Fátima, la hija mayor del fundador. Alí es el primer imán y en consecuencia él y sus descendientes son los legítimos sucesores de Mahoma. La primacía de Alí está justificada en el Corán, pues Dios elije a sus profetas y sucesores o imanes a través de la descendencia de algunos de los profetas. Por ejemplo, Mahoma es descendiente de Abraham y Noé, por lo tanto Dios había dispuesto la profecía para cumplirse en Mahoma. Cuando comenzó propagar el islam se le ordenó comenzar con su familia. Alí con apenas diez años fue el único creyente del mensaje divino. Mahoma exclamó antes de morir que el imán Alí será el sucesor ante la multitud de los fieles.

Literalmente shiísmo e refiere a los seguidores o fieles. Para los shiítas, el califato recae en Alí y sus sucesores. Pero la elección de Alí como califa provocó una guerra civil y luego un cisma religioso: la “umma” como comunidad de creyentes se dividió en tres: los shiítas con Alí, los sunnitas con Muawiya, su oponente y primer califa omeya y un tercer grupo conocido como el de los jariyíes, quienes se opusieron a las dos tendencias. Los sunnitas son el grupo más numeroso del islam.

Por la rivalidad generada en torno a Alí, éste se instaló en dominios de la antigua Persia en donde fue asesinado en el año 661 en Kuta, actual Irak. Sus restos descansan en la ciudad de Nayaf. Al líder espiritual se le llama imán, “el infalible”, tiene la revelación y es el máximo intérprete del Corán. En el siglo XII el imán desapareció, pero hay un mito acerca del imán escondido, el cual vive entre el pueblo y algún reaparecerá. Tiempo después el ayatollah Jomeini adoptó el nombre del imán desaparecido y promovió la caída del Sha de Irán en 1979. Como se advierte, en el antiguo imperio persa existe otro título amparado en el shiísmo como el ayatola, cuyo nombre significa “señal de Alá”. Los ayatolas son considerados expertos en jurisprudencia, filosofía, el conocimiento iluminativo y moral. La palabra Sha es una contracción de “Shahanshah”, título para honrarlo como rey de reyes. También recibía el título de “Aryamehr”, la luz de los arios, quien gobernó Irán entre 1941 y 1979.

La otra tradición religiosa se le conoce como sunnismo. Está justificada en el Corán, la cual sostiene que cualquiera puede sucesor del profeta y este cargo cae en el califa, comendador de los creyentes y jefe del gobierno, quien aplica el Islam pero no lo interpreta. Para los sunnitas Abu Bakr fue el primero en convertirse al Islam. Suegro de Mahoma lo apoyó en la Hégira. Cuando el profeta cayó enfermo este lo designó para que guiara las oraciones, lo cual fue interpretado como el más seguro en el derecho sucederle. El sunnismo tiene dos corrientes teológicas, una llamada Muthazrita, corriente racional, apoyada en leyes e historia. Y una asharita, aceptada por los califas del siglo IX, muy flexible, fatalista, proclive a la predeterminación en la cual Dios decide todo y creen que todos los islámicos van al cielo. Para los sunnitas Alí es considerado el cuarto y último califa guiado.

El título de califa conlleva una doble función de liderazgo político y espiritual ejercido en las “ummas” o comunidades. Pero no todos los dirigentes islámicos sunnitas fueron reconocidos como tal. A lo largo de la historia del islam, hubo varios califas que rivalizaron por el poder. El califato más reconocido de todos fue el de Bagdad. De acuerdo a los sunnitas, los cuatro primeros califas del mundo islámico constituyeron una edad de oro y se les llamó los "bien guiados" o "cuatro califas justos". Para cceder al califato debe ser un árabe y pertenecer a la tribu de Mahoma llamada de Quraish. El califa era elegido por un consejo de ancianos representantes de la “umma”. El califa tenía como misión la difusión del Islam.

Los principales cargos en el gobierno como en el ámbito religioso del Islam recaen en varias figuras. Una de ellas es el emir. Al principio de la Hégira, un emir era al jefe del mundo islámico. El cargo fue desplazado por los títulos de sultán y malik que significa rey en árabe. Luego el emir se convirtió en un gobernador con amplios poderes que originalmente dependía del califa de Damasco. Posteriormente el cargo quedó reservado a dignidades menores y para oficiales que mandaban grupos de cien hombres y como guardias de la realeza. También se les llama emir a quienes descienden de Mahoma y son considerados jefes de las casas reales. Están también los jerifes, un cargo nobiliario dado a quienes descienden del linaje de Fátima, la hija de Mahoma.

El sultán es propiamente el rey o malik en árabe. Es quien ejerce el poder aunque en un principio solo lo mantenía desde el punto de vista militar, para el control territorial por los turcos, gobernados por un califa. Actualmente a los jefes de gobierno en Omán y Brunéi se les llama sultán.

Históricamente, el Islam ha tenido muchas sedes sagradas: en el 632 se cambia a Medina, donde permanece hasta el año 661. Del 661 hasta el 750 se traslada a Damasco con el emperador Omeya. Del 750 a 1258 a Bagdad, con el imperio de los abassidas. De 1258 a 1517 a El Cairo. De 1517 a 1924 estuvo en Constantinopla con el imperio otomano. Es cuando eliminan el califato. Desde 1924 permanece en la Meca. Ahí el Jerife Hussein se autoproclamó califa (quien es el bisabuelo del rey Hussein de Jordania) y fue depuesto por Ibn Saud quien se proclamó rey de Arabia. Y el Islam se hace menos religioso con más decisiones políticas.

El máximo símbolo del islam y de los pueblos que profesan la fe es la media Luna, la cual se le menciona frecuentemente en el Corán. Con el Sol, es uno de los signos de poder de Alá. Creada por Alá, a la Luna se le rinde honor pues mide el tiempo de los hombres con sus fases, por ello su ciclo permite calcular los días. Existen dos calendarios, uno solar especial para la agricultura y otro lunar para los actos religiosos. Asociada a una estrella en diversos países musulmanes, la media Luna es la imagen del paraíso y de la resurrección. No es algo acabado, en cambio es abierta y cerrada, es expansión y concentración. Comenzó a utilizarse por los otomanos a partir de las cruzadas, como símbolo paralelo a la cruz cristiana.

El mundo islámico se divide en dos: el Magreb y el Mashreq. El primero quiere decir “donde se pone el sol” y el otro “donde nace el sol”. Al primero corresponden países con pueblos de origen bereber como Marruecos, Túnez, Argelia, Mauritania, Sahara Occidental y Libia. El segundo grupo de naciones corresponden al llamado Medio Oriente, con Egipto, Jordania, Líbano, Palestina, Siria, Arabia, Sudán, Yemen, Irak, Irán, Catar, Barein, Omán, Kuwait y los Emiratos Arabes Unidos, además de Pakistán, Afganistán y Bangladesh.

El origen de la fe islámica, está en la idea de conciliar el problema de la fe con la razón. La creación del mundo se da en el tiempo y la eternidad depende de Dios en el movimiento. Dios no interviene en el mundo pues sería imperfecto. Admiten a predestinación así como la libertad humana. Si hacemos una comparación, en el cristianismo se busca más bien la salvación espiritual, mientras que en el Islam la convivencia espiritual. Y creer en Alá como único dios y a Mahoma como su profeta.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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