José Castellanos MaldonadoPudiera ser que para cuando esta columna se publique ya se hayan definido en nuestro Estado las candidaturas a los diversos cargos que estarán en disputa el próximo 1º de julio, desde Senadores y Diputados federales, hasta Diputados locales y Alcaldes.

Aún sin conocer las listas finales, pero tomando en cuenta los nombres que se vienen barajando desde hace un buen rato, es obvio que muchos de ellos saltarán de un cargo a otro, y que ya tienen tiempo haciéndolo así.

Esta práctica, llamada comúnmente “chapulineo”, no es privativa de ningún partido, pues ya la han hecho suya políticos de todos los colores, bloqueando así el surgimiento de nuevos elementos, con otras ideas, sin mañas ni vicios, aunque nada ni nadie pueda garantizar que ya una vez en el poder no caigan en lo mismo.

También hay quienes buscan repetir en un cargo que ya ocuparon anteriormente, los cuales, de resultar nominados, sin pudor alguno harán campaña en busca del voto de los ciudadanos, a quienes repetirán las mismas promesas confiando en su desmemoria, o en que a base de dádivas lograrán ganarse nuevamente su confianza.

La pregunta en estos casos, es si se puede volver a confiar en gentes que, en cuanto ocuparon algún cargo de elección popular sacaron las uñas y mostraron su verdadera cara e intenciones, muy distinto a lo que mostraron u ofrecieron durante la campaña.

Y lo peor es que, aún así tienen la desfachatez de intentarlo de nuevo.

¿Cómo la ven?


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