Ramiro Rodríguez MartínezPensando mejor las cosas
te diré: ya no te quiero;
me cansé del ruego triste,
por tanto, ya no te ruego.

Ramiro Rodríguez MartínezPensando mejor las cosas
te diré: ya no te quiero;
me cansé del ruego triste,
por tanto, ya no te ruego.
Que me pasé muchas noches
construyéndome, en secreto,
una imagen de blancura
para ubicarla en mi templo.
Me revestí de inconsciencia
para encontrar el momento
de perderme entres tus mares
y consumarme en tu pecho.
Cuando tocamos la luna
jamás pensé en el encuentro
de palmeras y gaviotas
que me pintaron tus besos.
Besos que, además, pintaron
soledades y silencios,
me hallé en espejos vacíos
y en la arena del desierto.
Hoy entiendo que te gusta
confundir sin miramientos
y aherrojar en calvarios
el amor que yo te ofrezco.
Mis ojos sólo eran tuyos
y los lanzaste hacia el viento,
me aventaste a la deriva
y naufragué con mis miedos.
Y así como están las cosas
te diré: ya no te quiero,
porque me duele tenerte
y no tenerte en mi templo.

Ramiro Rodríguez


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