Había en un pintoresco pueblo ya hace algunos años un hombre que era muy popular, su nombre Don Juan, un personaje muy querido por todos en el lugar donde el vivía, la razón por la que era tan apreciado esta persona residía en que era muy rico, vamos, no sólo rico sino muy dadivoso, a los ciudadanos de todo el pueblo entero ayudaba Don Juan, a la iglesia, a las escuelas, a la presidencia municipal era tanto el cariño que el pueblo le tenía que el párroco de la iglesia ya sabía que cuando iba alguien a bautizar a un niño se llamaría Juan, luego otro nombre, pero siempre primero Juan, los alcaldes del pueblo cuando iba a venir de visita el gobernador decían, que lo reciba Don Juan era como un agradecimiento en honor a tanta ayuda que el hombre aportaba en bien de los ciudadanos, él daba todo a cambio de nada, muchos o casi todos se beneficiaron de la bondad de Don Juan...

¿Tienes un problema? le decía uno a otro, ya sabes la respuesta, Don Juan, que al cabo lo que le sobra es dinero, sus negocios están quete bien ese hombre es muy bueno y no permite que nadie tenga problemas, siempre ayuda, viudas, enfermos, campesinos, estudiantes, deportistas, no hay a quien Don Juan no haya ayudado. Pero un día, un maldito día las cosas cambiaron, los negocios de Don Juan empezaron a ir mal, mal, mal, mal y muy mal hasta que en un corto tiempo el hombre quedó en la ruina, una noche, su esposa le dice, Juan, no tenemos nada que comer haz algo por favor los niños tienen hambre.

Cuando ya era de noche como una sombra se escurrió por la cerca del vecino hasta llegar al gallinero y se robó una gallina, para su mala suerte el dueño del gallinero lo sorprendió y llamó a la policía quienes lo encarcelaron por varios días, una vez que el hombre "pagó su delito" llegó a su casa y se dio un tiro en la cabeza muriendo instantáneamente, ahora Don Juan es recordado en el pueblo como "El Robagallinas" .

Nota: Cualquier relación es mera coincidencia.


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