Somos
Día a día vemos la transformación que está experimentando nuestro pueblo, las plazas y los lugares públicos se modifican: mandan a volar las bancas de granito que orgullosas ostentan el nombre de quien las donó y que tenían muchos años de cobijar sueños, romances y desvaríos y las sustituyen con otras de dudosa calidad artística y funcional; tal parece que alguien se empeña en desaparecer el Sabinas de las casas de piedra, sillar y adobe y techos de terrado, de los patios grandes, de las ventanas enrejadas con hierro forjado, en fin, de todo lo que simboliza el pasado del pueblo.
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