Ánimo, no pasa nada

Editoriales

Para definir un estado mental, suelen expresar por ahí que nada es verdad ni es mentira y todo depende del cristal con que se mira.

Meteorológicamente hablando, cuando se nubla es motivo de alegría en esta región, donde las lluvias son escasas, para fortuna de todos, en ese momento no.

Por lo anterior, no entiendo porqué algunas personas consideran tristes o deprimentes las nubes, si lo menos que hacen es atenuar el sol.

En el plano económico, nublado no presagia nada bueno, tampoco en lo social, laboral, profesional y político, menos cuando los encargados del timón del barco navegan sin brújula y punto fijo, en pocas palabras: a la deriva.

No así cuando se nubla la mente con el embriagador amor, con la pasión a todo lo que da con el romántico atardecer.

Como cambia el panorama al caer en bancarrota, enfermo o simplemente leyendo la nota roja.

Sobre todo, para los celebrados este mes de agosto y a cuyas espaldas todavía cargan malos momentos del pasado, a los que su optimismo lo tienen perdido y su mañana, por su edad, es incierto.

Bienvenidas todas las celebraciones, agasajos y reconocimientos a los adultos mayores, pero sería más estimulante una pensión equitativa o cuando menos una buena dosis de comprensión.

Sin embargo, no se puede aclarar el momento comisionando a opacos de ideas, sino luchar con mucha dignidad cada vez que el horizonte luzca borrascoso, recordando que después de la tormenta viene la calma y el sol a iluminar el alma, teniendo presente aquella lejana reflexión que irremediablemente ya es aplicable a todos mis amigos: “No es viejo el que tiene muchos años, o el que avanza con lento caminar, el que sube despacio los peldaños o el que llora feliz al recordar.

No es viejo perder la dentadura, extrañar al amigo que ha perdido, sentir reumas o dolor en la cintura, no es ser viejo… Tener mente que olvida, nublazón al leer cualquier lectura, precaución al probar cierta comida.

Solo es viejo… el que pierde la confianza, el que niega valor a su persona, el que tiene perdida la esperanza, o el que en vez de luchar se desmorona”.

Ánimo, no pasa nada.