Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealLa incansable búsqueda de metales preciosos desde los primeros años de la conquista, fue parte medular de la política económica de la corona española; se fomentó la exploración y explotación minera, fuerte incremento que dio pie a la fundación de muchos pueblos llamados Reales, los cuales configuraron verdaderos polos de desarrollo dinamizando la economía del reino.

Algunas vetas se agotaron y la exigencia de impuestos día a día creció, por lo cual los yacimientos de antaño fueron insuficientes, lo que motivó el patrocinio de nuevas exploraciones con la idea de mantener y/o aumentar los niveles de explotación anteriores.

Así, las tierras del norte de la Nueva España infestadas de indios bárbaros, fueron objeto de un reconocimiento más exhaustivo, al ofrecer una alternativa potencial para menguar la problemática económica de España, ante lo urgente de la situación, dio todo tipo de facilidades; legisló favorablemente y creó una política hacendaria blanda, para que la minería fuese un rubro atractivo para los emprendedores, además procuró crear un aparato militar eficiente para salvaguardar los intereses coloniales en las distintas regiones. La idea era conformar un clima de seguridad propicio para el buen desarrollo de los fundos y su óptimo aprovechamiento.

Desafiando todo tipo de adversidades, la empresa se realizó sin importar ataques de los indios, hostilidad del clima y privaciones en general, los hombres incursionaron en busca de nombre y fortuna. La fundación de varios pueblos en el Nuevo Reino de León tuvo su origen en la existencia de dichas vetas metalíferas, sobre todo de plata, dando lugar a su colonización.

Entre otras, surgieron las minas de San Antonio de la Iguana, a 40 kilómetros al sureste de Lampazos; importantes por su gran producción de plata que, aunque duró poco tiempo, produjo muchos millones de pesos y atrajo aventureros de todas partes.

Su hallazgo dio lugar al descubrimiento de las minas de Vallecillo, formándose un fundo minero, el cual se pobló con gente de todas las provincias.

San Carlos de Vallecillo como Real de Minas, fue polo de desarrollo colonial, punto estratégico para la defensa de los intereses del Reino, importante en el tráfico de tabaco y enlace e indicador en las relaciones fronterizas.

El mineral de Vallecillo jugó un papel trascendente durante la guerra de independencia, con los primeros levantamientos de los indígenas ayaguas y garzas en contra del sometimiento y explotación colonial, desestabilizaron la estructura que por siglos se había mantenido inmutable. El Real mostró su fidelidad como plaza realista en la defensa ante el ataque del rebelde José Herrera y demás escaramuzas militares en la región. Contrastaron en ese lugar por un lado los insurgentes, con los indomables ayaguas y garzas, y por el otro, los pro-peninsulares que cumplieron al pie de la letra las órdenes de la Capitanía General de Provincias Internas de Oriente, fieles al Virrey y a la Corona de España, en base al destacamento militar permanente ubicado en ese lugar.

Estos aspectos nos ayudan a comprender, analizar y valorar situaciones que en forma específica representan la historia de un pueblo.

Fuente: A.G.E.N.L. Correspondencia de Alcaldes Primeros.

Mario Treviño


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