Profr. Salvador Garza Inocencio

Como descontrolada brújula, buscando desesperadamente el norte, así transcurrió la vida de aquel hombre, en ese crucigrama de calles y callejones del pueblo; sus pasos largos y su caminar veloz. ¿A dónde iba? quien sabe. ¿Qué buscaba? hasta hoy no lo sabemos. ¿Qué pensaba? nos es difícil escudriñar la mente.

Profr. Salvador Garza InocencioComo descontrolada brújula, buscando desesperadamente el norte, así transcurrió la vida de aquel hombre, en ese crucigrama de calles y callejones del pueblo; sus pasos largos y su caminar veloz. ¿A dónde iba? quien sabe. ¿Qué buscaba? hasta hoy no lo sabemos. ¿Qué pensaba? nos es difícil escudriñar la mente.

Caminaba, caminaba, caminaba sin cesar hacía todos los puntos, hacía todos los lugares; sus zapatos gastados de tanto caminar, un gabán negro cubría su cuerpo, una camisa que en algún tiempo fue blanca, pero sobre todo lo distinguía su corbata, su gran corbata anudada de una manera muy correcta. ¿Cuál era su nombre? El pueblo lo conocía como “Barrica”, algunos otros lo llamaban “Barrica Patanga”.

Pasó por la vida, como tantos que transitamos en ella, tal vez no queriendo pensar en el final, y si lo hacemos queremos dejar alguna huella. El sobresalió del resto porque pensaba tal vez que era diferente y en realidad fue muy original. Su rápido caminar, la largueza de sus pasos y su corbata característica e inseparable. Barrica, Barrica Patanga.

Garza Inocencio


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