Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

El día domingo poco después de haber almorzado y estando en la lectura de los periódicos, nos llegó la noticia: ha muerto Horacio Roberto Cavazos Flores; el día anterior escuchamos su voz en el carro de sonido que por las calles anuncia la función del cine Olimpia y como lo habíamos saludado en un centro comercial, no nos imaginábamos que estuviera tan delicado de salud; teníamos amistad y confianza y en esa ocasión en son de broma me dice:-- ¡no han ido al cine y si no van, manden lo de los boletos!— se rió y se fue buscando la mercancía que le faltaba; él sabia del cariño que mi esposa y yo, tenemos a ese local, del Cine Olimpia, donde tantas ocasiones convivimos y solidificamos nuestro amor, que culminó en un matrimonio maravilloso que dura ya 56 años; no tuve la fortuna de formar parte del grupo de amigos que se juntaban para ir a la pesca y vivir aventuras, pero si estuvimos muy cerca, en tantas ocasiones que con diferentes equipos jugamos básquetbol, sabía que lo admiraba por las lecturas que hacía de obras de reconocidos autores y por la imaginación que le ponía a la propaganda de su cine, disfrazando personas como los personajes de las películas que se exhibían y que muy bien representaba su fiel escudero Pedro Maldonado.

El centro de espectáculos que él ayudó a fundar y que en los momentos más difíciles, defendió con trabajo y hombría, es ya parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo; cuando el Cine se vio acosado por los adelantos modernos, en especial la televisión y las video caseteras pensamos que no volvería a funcionar; pero como el ave fénix, surgió de sus cenizas y sigue llevando diversión y entretenimiento a las familias de nuestra ciudad.

Toda una larga historia se puede contar del Cine Olimpia, pero eso se lo dejamos a los que gustan hurgar en los añosos libros de la historia, nosotros nos concretamos a rendirle un tributo de admiración y respeto al caballero y amigo, que deja una inmensa página escrita con empeño y amor, que un día los que se sentaron en las butacas del viejo o del nuevo cine, al contemplarla vivirán maravillosos recuerdos de las aventuras tenidas junto a los personajes de las películas; ¡jamás se borrará de mi mente el recuerdo de una película muda, de vaqueros, que mi padre me llevo a ver!, donde un señor en la parte delantera cerca de la pantalla, con un cono de lámina que aumentaba su voz, explicaba lo que pasaba, mientras otro al piano le ponía fondo musical.

¡Como olvidar la marqueta de chocolate que cuando niño me saqué!, cuando en un concurso de los que se organizaban, se me preguntó ¿cómo se llama el parque del Ojo de Agua? Y yo muy orgulloso contesté: Chapultepec.

Insensato de aquel, que habiendo escuchado los concursos de canto con Rómulo Lozano se olvide de ellos, o de los artistas de fama nacional que pasaron por su escenario. Como aquel que se anunciaba diciendo: que él había matado a Juan Charrasqueado (Arturo Martínez) y al final lo que hizo fue declamar.

Amigo Horacio, ya estás junto a tus ancestros, dejas a una gran familia que formaste junto a tu esposa Galatea Botello, vete tranquilo, que ya entraste a los fastos de la Historia de nuestro querido Sabinas Hidalgo. DESCANSA EN PAZ.

Prof. Santos Noé Rodríguez Garza
Cronista de la Ciudad
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo



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