Profr. Salvador Garza InocencioDeambulabas por las calles del pueblo, tu rostro a veces desencajado, tu mirada perdida en el horizonte, tu vestimenta relavada... y raída; te alimentabas cuando algún buen samaritano te proporcionaba un mendrugo de pan.

Los niños corrían de las esquinas hacia sus casas cuando te veían venir, entre ellos se decían: Allá viene Julia, Julia “La Loca”. Por los postigos semiabiertos de aquellas enormes y resistentes puertas antiguas, era observado tu paso, por los vecinos del pueblo y aferrados a las faldas de sus madres estaban los chiquillos del lugar, asustados, temerosos y deseando que pronto pasaras de largo.

Tal vez, si tu existencia hubiera sido en otro tiempo, hubieras sido material de estudio de quienes analizan la mente y los tratados de psiquiatría.

O quizás fueses materia prima en la literatura de Torcuato Luca de Tena en su obra “Los Renglones Torcidos de Dios”.

Recordemos también que “De la locura a la genialidad hay tan solo un paso, o se es loco o se es genio”. “Y los muchachos del barrio le llamaban loca, y unos hombres de blanco le dijeron ven, no señor ya lo ven, yo no estoy loca, estuve loca ayer, pero fue por amor”.

Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”.

Hasta la próxima.

Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo



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