Profr. Salvador Garza InocencioEn nuestras manos un pequeño folleto, pero una gran obra por su contenido literario.

Allá por el año de mil ochocientos ochenta, un trece de junio nace en el pueblo el niño, al que ponen por nombre Antonio.

Su vida transcurrió con sencillez y tal vez con la tristeza que en muchas ocasiones embarga a quienes tienen la fortuna de ser elegidos por las musas, los que les permite analizar el tiempo; observar las albas o amaneceres y contemplar los acosos o crepúsculos de la vida.

Don Antonio, fue de uno esos seres cuya existencia transcurre en la meditación y la contemplación de la enorme belleza de la naturaleza; su fantasía, se ensueño y su palabra escrita en verso deja a la posteridad su obra, amén de un numero no determinado de manuscritos que aún deleitan a quienes han tenido la oportunidad de saborear la poesía.

Una de sus obras fue un monólogo en verso titulado “La mujer caída”, obra que fue estrenada en el Teatro Zaragoza de Sabinas Hidalgo un seis de abril de mil novecientos once. El personaje principal era Estela y fue representada en esa época por la señora Doña Zarricueta de Albelo, artista sudamericana a quien el autor de manera muy especial le dedica el monólogo.

El maestro Francisco J. Montemayor en una ocasión escribió: “Somos ricos de armonía de su lira campesina, en lenguaje de cadencias cual murmullo de arroyuelo a susurro de boscaje por aura levemente sacudido”.

Hoy nos referimos al poeta Antonio Rodríguez del Valle, quien falleciera un trece de junio de mil novecientos deicisiete, en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”

Hasta la próxima.


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales