Francisco J. EchazarretaCuando llegan los primeros días del otoño, me lleno de recuerdos del pasado… las hojas de los arboles comienzan a caer…el aire helado comienza a soplar…esta vez y con el rescate de los mineros en Chile, lo he asociado mucho a un recuerdo de la niñez, de el encuentro con la muerte… en los años mozos de juventud. Una caravana de hombres , se presentaron en la presidencia para solicitar un permiso y así presentar un extraño espectáculo…que consistía en “enterrar” en plena plaza principal a un hombre que se hacía pasar por “faquir” que según sus representantes………..trataría de estar bajo la tierra alrededor de tres días. Luego la presidencia autorizo, aquello que parecía un circo… mas como el dicho lo dice:


Al pueblo hay que darle pan y circo”.

El carro de anunciar avanzaba a través de las calles polvorientas del pueblo, con las bocinas en el techo… anunciaban la llegada de un espectáculo diferente, sui-generis… el de que un hombre, dominaba su mente y de que esa tarde seria enterrado en vida… en plena plaza principal y que estaría tres días enterado, bajo la tierra, sin comer, sin tomar agua… “levitando”… luego se hacía como… anuncio de misterio, de fantasía, como algo fantasmagórico. Yo apenas empezaba a mudar, los dientes de mi boca, se estaban cayendo. uno a uno… el verano de ese año había sido muy caloroso, aunque ahora con la llegada del otoño ya el clima se había refrescado….mi vecinito, un niño travieso, chimuelo también, me invitaba a irlo a ver en la plaza, fuimos hasta allá y si ahí justo al lado sur de la plaza, Donde alguna vez existió un teatro, el teatro Zaragoza, el teatro del pueblo, ahí mero, frente a la antigua casa del doctor Román Garza se estaban haciendo un pozo hondo, ya casi alcanzaba los tres metros, en donde, esa tarde fue enterrado en un ataúd, con una persona viva adentro. La gente curiosa se arremolinaba en una improvisada carpa con una linterna eléctrica, adentro para por una mirilla poder ver al faquir…. solo nos quedamos con las ganas de verlo…no teníamos el dinero que cobraban para verlo… nos devolvimos a la casa… pero me traía conmigo las imágenes y las angustias de aquel ser humano… no conciliaba el sueño esa noche, no podía tan solo pensar en la estancia de la muerte… de estar allí abajo. Creo que al vecino, mi amiguito le pasó lo mismo, porque al otro día, al irlo a buscar…

Allá andan atrás en el patio…con su hermano.
ah que están haciendo?
un pozo grande… vamos a enterrarnos.

Bajo unas higueras, nos tapamos todo con tierra. Solo sacábamos las cabezas. Como logran influir en las mentes joviales los eventos terrenales, a tratar de imitar lo sucedido en nuestra sociedad…

Al ver llorando al niño, hijo del primer minero rescatado, Florencio Avalos Silva al ver salir la canastilla sosteniendo a su padre, lo asoció con los sentimientos vertidos en la infancia… cuando un domingo sacaban de un ataúd a un hombre debilitado, que según tenía tres días de no comer, ni beber líquidos.

Al año siguiente… cuando las hojas de los arboles empezaron a caer, volvió la misma caravana. Esta vez ya no obtuvieron el permiso de enterrarlo sobre la plaza principal y fue a dar allá hasta la colonia Pablo de los Santos, la cual estaba empezándose a poblar……allá hasta una plazuela que recién se había fundado y justo junto al busto de Don Miguel Hidalgo, volvieron a hacer un pozo para enterrar a un hombre vivo…. Que espectáculos….



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