Francisco J. EchazarretaCorrían los años 50s del pasado siglo XX y allá detrás de Centro Escolar José S. Vivanco, un instructor deportivo con un montón de niños, limpiaban de piedras y de vidrios así como emparejaban un terreno que de límite tenía una barda, que si te subías a ella, se observaba el desfiladero, una gran caída... el Río Sabinas y allá al otro lado, Carretas... sacando algo de material para la construcción.

El centro escolar tenia apenas 2 o 3 años de haberse inaugurado. Pero ahí estábamos colocando unas porterías, que ni el campo ni las propias porterías tenían las medidas reglamentarias.

El instructor un joven de complexión baja pero robusto nos instruía

“Al balón no se le pega con la punta del pie sino con
El lateral (empeine) para así dirigirla mejor”.

Nos organizaba ustedes tres defensas, a la derecha a la izquierda sexto año contra quinto y a correr tras el balón, pero, oh enojó, la pelota volaba tras la barda y pues a traerla de bajo del río ¡no importa! A seguir y el instructor a poner orden:

El que es defensa no puede atacar, por lo tanto, aquel defensa
que pase la raya de la media cancha le voy a pitar como falta.

Y es que todos pegados tras el balón y él quería que el juego fuera abierto y con pases.

Cuando la pelota regresaba del lecho del río, en ocasiones regresaba “mojada” ya que había unos charcos o bien agua que llevaba el propio río, como la pelota estaba hecha de cuero se volvía mas pesada y golpearla con la cabeza o con el pie ya se imaginarán.

Esta cancha aunque sin las medidas reglamentarias como antes dije viene a ser la primera que se instala en una escuela aquí en el pueblo.

Un año antes (1955) el propio instructor que en ese entonces cuenta con 16 años, trato de hacer lo mismo que hizo con nosotros y ahí entre la “Manuel” y la “Teresa” en los patios de los “Colegios” trato de acomodar la cancha. Pero el director del plantel el inolvidable Prof. Francisco J. Montemayor lo reprime y le prohíbe:

Dígame quien le va a comprar los zapatos a estos niños.

Preocupado por la economía domestica de la familia por lo tanto, ya no vuelve a aparecer ningún balón en la escuela.

Pero... ¿Quién es él? ¿De quién hablamos? ¿Quiénes son sus raíces? su padre extranjero llego aquí en 1926 dolido del hambre y las guerras de Europa. pero con la cosquilla y el impulso de rodar la pelota con el pie.

Su hijo infante le ve gozar con tal acción y es tal el entusiasmo que lo imita, encuentra eco en sus acciones como una herencia sanguínea y allá detrás de su casa en el barrio de Bella Vista limpian el terreno y empiezan a practicar este deporte desconocido para la región, tan llena de béisbol y de otros deportes, todos de influencia Norteamericana.

Ahí donde esta el actual campo de béisbol de ligas pequeñas, en el barrio de Bella Vista, es el lugar histórico para Sabinas Hidalgo, donde surge el primer campo de medidas reglamentarias del pueblo.

Sin embargo las autoridades decidieron retirarlo de ahí e instalarlo atrás de el Hospital Regional (1968) todo esto debido a que en ese lugar se iba a construir un parque para las ligas pequeñas de béisbol.

Nuestro personaje es el primero que organiza encuentros, primero entre escuelas entre cuatro equipos, torneos cortos (1956) Secundaria Antonio Solís 2do. año, 1er año, 6to y 5to año de la escuela Anexa.

Luego se los lleva a Bella Vista y allá se organizan otros torneos, entre Barrios Bella Vista (Canasteros) el Buche, AGEF son algunos de los primeros equipos, pero ya con esto se da muestra de prenderse este que es actualmente el deporte mas popular en Sabinas Hidalgo.

Así que su figura y su imagen bien corresponden a un verdadero hijo predilecto de este pueblo, pues es un verdadero impulsor de labor callada pero efectiva del deporte.

En 1975 apoyado por las autoridades se mudan todos a la Unidad Deportiva. Quitan las porterías frente al Hospital Regional y algunas gradas y se las llevan hasta la actual Unidad Deportiva al Norte de la ciudad y ahí aquello se convierte en un hervidero de deportistas que le dan vida a esta unidad.

En 1994 surge la idea de formar junto con su familia un centro deportivo cuyo nombre toma el sitio de nacimiento de sus antepasados para así brindarle honor.

Así es que honor a quien honor merece en vida al profesor Medalla Altamirano.

Dante F. Perrone Hernández

(SAPRI)

Saludos.


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