Francisco J. Echazarreta

En nuestro municipio, no hay un lugar más alto, que son: esos cerros de Santa Clara. El pico debe de estar, sobre los mil quinientos metros sobre el nivel del mar.

La orografía
Foto: Mauricio Giles: http://www.flickr.com/photos/mjgiles/3488952282/

Francisco J. EchazarretaEn nuestro municipio, no hay un lugar más alto, que son: esos cerros de Santa Clara. El pico debe de estar, sobre los mil quinientos metros sobre el nivel del mar.

Aunque, de nuestra área habitada, la mas elevada. Es toda aquella, la que se encuentra junto a los cerros, por el rumbo de la Ermita.

De ahí se desprenden los escurrimientos cuando llueve. Luego se van formando los arroyos por calles y veredas, para de alguna forma u otra, buscar desembocar en nuestro río, que es el afluente que descarga al Río Salado, y así ir buscando las partes mas bajas que desembocan en el mar, en este caso en el Golfo de México.

Pero cuando hace mas de quinientos años estos lugares se encontraban totalmente solos, la naturaleza había hecho su función por siglos y así encontrarnos con unos solares junto al rió llenos de esos frondosos y gigantes árboles llamados sabinos.

Luego arribaron a esta región los primeros pobladores fundadores de estos valles hablo de los de origen español ya que solo escuetos y raquíticos pobladores indios que advertían del solar este que estaba destinado a ser habitado ya que las condiciones existentes de esta área son de bienestar para sus habitantes como un oasis en una región llena de matorrales espinosos.

Seguramente la entrada por el cañón en plan de exploración advirtieron de los manantiales puros y claros de un ojo de agua o bien surcando por picachos y siguiendo las montanas llegando hasta estos lugares de frondosos sabinos a lo largo de varias leguas de distancia desde aquel bello paraje de ojo de agua.

Lo que aquí se pone a juicio, es el Asentamiento Primario, el cual se realiza en medio de dos brazos de río.

Existe un reporte del gobernador De Lorca, que data delos años de 1775 es decir 82 años después de la fundación. En donde nos narra, el de que este “Real” esta fundado, en una cañada o isleta.

Esta región siempre a sido la misma a lo menos en los últimos quinientos años áridos y a veces de prolongadas sequías por lo tanto la necesidad de construir una acequia, (hacia finales del siglo XVII) ya que nuestro ojo de agua, inagotable hasta ahora y espero que por largos siglos, seguía entregando su vital liquido.

La obra hidráulica de aquella época da resultado ya que un poco mas delante del “charco del lobo”se comienza con dicha obra y así jalar junto a la rivera del río bordeando su perfil pero a un nivel mas elevado su agua preciada. Eran épocas en las que se carecían de equipos de bombeo y extracciones del subsuelo, solo para el consumo humano, de tal modo que había que regar sembradíos de solares y parcelas pero lo fundamental que era la de limpieza y lavado de los materiales de extracción.

Curiosamente nuestros tatarabuelos se les ocurrieron establecerse en los lugares mas accidentados de nuestra planicie. Es decir, El palacio municipal como la iglesia y la plaza fueron construidos en medio de los brazos del rió ¿Por qué? Si la orografía y el escurrimiento de las aguas habían hecho de estos lugares un tanto cuanto accidentados.

La orografíaAunque siempre sé ha discutido por parte de los historiadores de que la fundación de Sabinas fue por parte del fraile franciscano De La Calancha y que su labor aquí en estos terrenos era la de evangelizar y sus afanes de estancia soportarlos por medio de las siembras, de esto se deriva la de instalarse en lo que hoy es la Hacienda Larraldeña esto con el fin de buscar y obtener tierras de sembradillo, tierras planas donde la orografía no fuera accidentada. Mientras que el general De Maya era la de fundar un pueblo minero. Para ello tendría que localizar los elementos necesarios para su fundación, y aquí se daban todos los elementos necesarios: Los cerros con los minerales, el agua para la subsistencia y lavado de los minerales, el carbón para la combustión, y ahora solo buscar el lugar mas adecuado para la instalación de los hornos de fundición.

Los hornos deberían de quedar, como lo dictaban los cánones de esos tiempos y de siempre, orientados hacia los vientos dominantes, para poder aprovechar como tiros naturales, mediante aberturas, aire que aprovechara estos deslices de terreno (orografía). Semienterrados los hornos, estos en lo que es hoy el final de la calle Galeana, al final de lado sur donde curvea la calle y atraviesa la acequia (que en esos tiempos no existía) eran los desechos de escoria o de grasa de ahí tomaban el nombre de estos barrios de “el grasero” pero también era necesario otra materia prima y esto era el carbón para la combustión. Siguieron los márgenes del rio y leguas mas abajo asignaron gente para acarrear leños de árbol, para el carbón de la combustión (Las Carboneras).

Por eso cuando paso por la calle Bravo y volteo todo al sur, puedo observar al fondo, la enhiesta y abrupta sierra de Santa Clara y sus picos, y al final de la calle, donde la calle resbala, en una inclinación moderada, va y topa con una barda, las copas de un frondoso Sabino adornan el lugar y es ahí donde me digo para mí mismo “Aquí empieza y aquí termina Sabinas”, por que son estos los lugares más bajos en niveles de construcción, pero los adecuados y escogidos por nuestros fundadores.


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