El año en curso es tan importante para la conmemoración de diversos acontecimientos relevantes para la historia y la educación, en los que conviene detenerse un poco y analizarlos debido a la importancia que revisten. Ahora, para que un acontecimiento sea considerado histórico, debe mantener una serie de repercusiones y consecuencias en distintos ámbitos. Bien lo decía el maestro Sergio Guadalupe Reséndiz Boone en las conmemoraciones del 2010 en Coahuila, cuando se ufanaba al señalar que en el 2010 apenas comienzan los festejos del bicentenario como del centenario. Para empezar, se cumplen 200 años de la instalación del Congreso de Anáhuac en Chilpancingo, en donde el padre y generalísimo Morelos leyó sus Sentimientos de la Nación el 14 de septiembre de 1813 y cien años del derrocamiento del presidente Francisco I. Madero, precedido por la llamada Decena Trágica entre el 9 y el 19 de febrero de 1913 y la reacción acaudillada por el entonces gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza al promulgar el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913 en la hacienda del mismo nombre situada en Ramos Arizpe.

La Decena Trágica de 1913 nos trae algunos aniversarios luctuosos: el 9 de febrero muere el general Bernardo Reyes, al atacar el palacio nacional defendido por el matamorense Lauro del Villar. Reyes, padre del regiomontano universal don Alfonso, es uno de los artífices de la grandeza de Nuevo León junto con otros dos personajes que lo antecedieron como Santiago Vidaurri y Genaro Garza García. Cien años del martirio de don Gustavo A. Madero el 18 de febrero. Apenas unos días después, el martirio de los insignes Francisco I. Madero y José María Pino Suárez el 22 de febrero. Por oponerse valientemente al régimen huertista desde la tribuna legislativa, cien años de la muerte del diputado yucateco Serapio Rendón el 22 de agosto y la del senador chiapaneco Belisario Domínguez el 7 de octubre.

También se cumplen 40 años del asesinato del benemérito nuevoleonés don Eugenio Garza Sada el 17 de septiembre de 1973 y 20 de la muerte del que fuera rector y gobernador de Nuevo León, don Raúl Rangel Frías el 8 de abril de 1993. Noventa años del asesinato del general Francisco Villa el 20 de julio de 1923 cayó en medio de una emboscada en Parral, Chihuahua.

En el 2013 conmemoraremos los siguientes natalicios: 250 aniversario del nacimiento de fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra el 18 de octubre de 1763 en Monterrey, 200 años del natalicio el 20 de febrero de 1813 del médico y filántropo José Eleuterio González en Guadalajara, llamado “Gonzalitos” cariñosamente, 140 aniversario del natalicio de Francisco I. Madero el 30 de octubre de 1873 en la hacienda del Rosario de Parras de la Fuente y 100 años del nacimiento del gobernador humanista, el abogado Raúl Rangel Frías, nacido el 15 de marzo de 1913 en Monterrey, hijo del médico santacatarinense Edelmiro Rangel Treviño. En 1925 murió en Allende, Coahuila, el célebre personaje que dio origen a una leyenda gracias a un corrido en el cual relata cómo le hizo frente a un teniente de rurales. La lápida de Arnulfo González Muñoz señala que tenía 22 años, de cual se desglosa que había nacido en 1903 en Villa Unión, Coahuila.

En el ámbito educativo, 310 años de la apertura de una cátedra de gramática y retórica por parte del padre Jerónimo López Prieto en 1703, 245 años del legado de 6 mil pesos que hiciera al morir el 31 de enero de 1768 la señora Petra Gómez de Castro para establecer un colegio en Monterrey. La Universidad Autónoma de Nuevo León conmemorará sus 80 años, mientras que el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey 70 años. El 31 de mayo de 1933, el entonces gobernador Francisco Cárdenas promulgó la ley para la creación de una universidad, quedando formalmente establecida el 25 de septiembre de 1933, siendo su primer rector el abogado e intelectual regiomontano don Héctor González. El 14 de julio de 1943 un grupo de empresarios, encabezados por don Eugenio Garza Sada, acordaron la formación de una asociación civil a la que llamaron Enseñanza e Investigación Superior, la cual guió la fundación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, siendo su primer director el Ing. León Avalos Vez, comenzando las clases el 6 de septiembre de ese año en una casona de dos niveles situada por la calle de Abasolo, manos de dos cuadras de la plaza Zaragoza, con apenas 350 alumnos.

Hace 160 años, el 30 de diciembre de 1853, se firmaron los tratados de la venta del territorio conocido como de la Mesilla. El 1 de mayo de 1913 se realizó por vez primera una marcha para conmemorar el día del Trabajo. Cien años del reparto agrario, cuando el 6 de agosto del mismo año, Lucio Blanco, Francisco J. Múgica y Heriberto Jara repartieron las tierras de la hacienda Los Borregos, propiedad de Félix Díaz en Matamoros, Tamaulipas. El 26 de diciembre de 1943, quedó formalmente establecido el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. El 17 de octubre de 1953 salió publicado el decreto que daba voto a la mujer.

En 1923 nacieron don grandes personajes: uno dedicado a la historia, la crónica y la documentación y el otro a la reflexión filosófica, a la abogacía y la docencia. El primero vio la luz el 2 de enero de 1923 en Guadalupe y el segundo, el 3 de agosto de 1923 en la ciudad de Guadalajara: Israel Cavazos Garza quien llegó notoriamente a la edad de 90 años y el otro, Agustín Basave Fernández del Valle. Ambos coincidieron en el célebre anuario llamado Humanitas que la Universidad Autónoma de Nuevo León edita a través del Centro de Estudios Humanísticos, uno como encargado de la sección de historia y el otro de la sección de filosofía. En ese año se concluyeron las obras del templo de San Luis Gonzaga en Monterrey.

Ahora: ¿qué propongo a través de la exposición de todas éstas efemérides tan significativas? Hacer una guardia de honor en algún monumento dedicado a su obra y/o memoria; profundizar en el conocimiento del contexto histórico que vivieron o se vivió y analizar la influencia o consecuencias que dejaron. Difundir sus vidas y obras a través de mesas redondas, coloquios y seminarios. Publicar biografías o monografías en torno a los acontecimientos o sucesos que intervienen en los mismos. No se trata de ir hasta el lugar en donde se le ponchó la llanta a Benito Juárez, tal y como una vez un insensato burócrata se refería a mi labor por promover la formación y conciencia cívica a través del recuerdo de personas y obras. Por ejemplo, si se puede asistir a la hacienda de Guadalupe y participar con mis amigos de Coahuila, pues qué mejor. Aprendemos historia al repasar los momentos en los que sucedieron, entendemos el contexto y la influencia que se da en los momentos actuales. Honrando a las personas como seres de su tiempo y no de los nuestros, como a las instituciones y los acontecimientos, nos honramos a nosotros mismos y nos conocemos mejor.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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