La palabra tren viene del francés “train”, muy usada en el siglo XII para designar una acción de traslado o movimiento y que luego pasa al inglés para referirse a las máquinas movidas por vapor. Cuando hablamos del vapor, nos referimos al estado gaseoso del agua, el cual se produce bajo calor y genera una presión importante y un poder expansivo. Cuando el vapor se enfría y condensa, se hace visible. Es un gas que debe su fuerza a las pequeñas moléculas de agua que la forman. Al volar en todas direcciones busca por donde escapar y chocan contra las paredes interiores del vaso o recipiente que las aprisiona. La fuerza de cada una de estas moléculas no es muy potente porque su masa es muy pequeña. Pero como existen millones de moléculas de agua volando de un lado a otro, provocan energía necesaria para mover lo que se quiera.

Los griegos conocieron el poder del vapor. Herón de Alejandría en escribió en el siglo I antes de Cristo un tratado "Neumática". Ahí estudiaba la fuerza generada por la expansión del vapor. Asimismo inventó la “eolípila”, una máquina simple de vapor que usaba el principio de propulsión pero sin finalidad práctica. Con la revolución industrial en Inglaterra en el siglo XVII, el marqués de Worcester, hizo pruebas para usar el vapor como fuerza motriz, lamentablemente lo consideraron loco y lo encerraron. Luego el francés Denis Papin (1674-1714) creó una olla a presión, usando la fuerza del vapor. Quién inventó la primera máquina de vapor fue el inglés Thomas Newcomen, (1663-1729) a través de una bomba para extraer agua de un pozo en las minas. Se la llamó máquina de contrapeso por tener al frente un enorme trapecio que se movía de adelante hacia atrás transfiriendo esas fuerzas a un pistón que se movía dentro de un cilindro.

El principio generador de energía en base al vapor se aplicó a las máquinas. Para mover o arrastrar a muchos carros se llama tren, ferrocarril o locomotora. El uso de locomoción a través de vías tiene su origen entre los pueblos de la antigüedad, cuando las carretas dejaban marcado el camino por el que pasaban. Para evitar el fango y los terrenos irregulares, colocaban maderas o trozos de metal que facilitaban el movimiento de las mismas. Los sumerios, babilonios y romanos conocieron las ventajas de los carriles en las losas de piedra.

El tren es una serie de carros o furgones que son arrastrados por una locomotora, que se deslizan sobre unas vías o durmientes de metal. Antes del uso de la locomotora el trasporte se hacía en carros o vehículos movidos por tracción animal, natural o humana. Obviamente los caballos podían mover con más fuerza, pero se hizo necesaria la fabricación de máquinas más efectivas para jalar vagones de viajeros o de mercancías. El tren se desplaza sobre carriles y sus ruedas de metal tienen un reborde o pestaña que encaja a la vía, evitando el descarrilamiento. Los primeros trenes sobre vías metálicas o de madera, fueron usados en las minas en el siglo XVI. Las cargas eran trasladadas en vagones con cuatro ruedas que se desplazaban por unas tablas de madera paralelas. No había problema para el movimiento en especial cuando era de bajada y cuando se requería, eran jaladas por mulas, caballos o burros.

La técnica de la máquina de vapor se aplicó en forma generalizada a las máquinas de los trenes a principios del siglo XIX. Es un hecho innegable que la más renombrada innovación tecnológica de la revolución industrial es el ferrocarril. Para el combustible se necesitaba carbón vegetal y luego natural. De la máquina de vapor se pasó al diesel y a los sistemas eléctricos. Gradualmente las máquinas y vehículos fueron modificados para confort del viajero, con asientos, privados o camas, con baños, luz, pasillos y hasta calefacción.

La máquina de vapor se utilizó gracias a los estudios de Thomas Newcomen en 1712 y James Watt en 1769, aprovechando la fuerza para mover el vehículo. Propiamente se considera al inglés George Stephenson como el padre del ferrocarril. Este comprendió que la locomotora era importante para los trenes de carga. Estableció en 1823 los primeros talleres y al poco tiempo, el ferrocarril se convirtió en el mejor trasporte por excelencia, por su potencia, simplicidad y solidez. En 1830 se generalizó su uso en Gran Bretaña y luego en Alemania. La primera ruta que un tren recorrió fue la de Manchester-Liverpool en Inglaterra en 1830.

Hoy es día del ferrocarrilero. Ya no servicio de pasajeros en México, excepto algunas rutas más bien de carácter turístico. Las estaciones abandonadas y propensas a desaparecer, junto con los pueblos que dependieron mucho tiempo de ellos. Ahora los ferrocarriles no son nacionales, pertenecen a empresas trasnacionales que curiosamente si se enriquecen con un patrimonio de México y de los mexicanos. Gracias a Zedillo los trenes pasaron a inversionistas extranjeros y la vida lo premió siendo un accionista y consejero de ellos. En 130 años no se ha invertido en ésta importante forma de comunicar y de traslado de mercancías. Y estamos en deuda con los ferrocarrileros, hoy en su día

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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