El rancho Los Nogales –que antiguamente comprendía el ejido “El Potrero”- se encuentra a siete kilómetros al sur de la cabecera municipal, con rumbo a la Sierra Madre. Está al pie de una formación pétrea conocida como “el pico del águila”. Esta población es la entrada al cañón que llaman de la Mielera. Respecto al nombre que ostenta: se dice que le llaman nogales debido a la cantidad de árboles que había y que ya no hay. De hecho, en un escrito de mediados del siglo XIX cuando se habla de una incursión de indios a la región, ya se hacía referencia a dicho nombre. En cuanto al potrero, éste es el nombre que los españoles dieron a todos los cañones y sierras existentes dentro de la merced de tierras que le otorgaron a Lucas García en el siglo XVII. Aunque se dice en Nogales, que el lugar originalmente se llamó “rancho de las Tenerías” debido a que curtían baquetas de cuero con cascara de encino colorado y que estaba a un lado del río Santa Catarina, más abajo de donde actualmente está la población.

Cuentan los más antiguos e incluso personas que lamentablemente ya no existen, que después de la inundación de 1909 se cambió el lugar de residencia al lugar que actualmente conocemos. Cuando se acabaron las tenerías el lugar comenzó a llamarse Nogales. Una característica del poblado es que casi todos sus pobladores tienen el apellido Rangel. Don Chano Rangel (Q.E.P.D.) platicaba que el primer Rangel que llegó se llamaba Juan. Juan Rangel se casó con Elena Velázquez originaria de Ramos Arizpe, Coahuila y tuvieron 11 hijos: seis varones y cinco mujeres. Entre los primeros destacan Esteban, Maximino, Cipriano, José, Apolonio y Feliciano. José, Apolonio y Feliciano se casaron con las tres hijas de un matrimonio formado Jesús Sepúlveda y Camila Rodríguez García.

Don Jesús Sepúlveda había nacido en 1847 en la hacienda de San Pedro y de oficio jornalero. Camila Rodríguez de Santa Catarina nacida en 1853. Tenían tres hijas como ya se había mencionado: Juana que se casó con Apolonio Rangel, Petra que se casó con Feliciano y Salomé (nacida en 1871) que se casó con José.

De hecho la mayoría de los Rangel ya sea de Nogales o Santa Catarina descienden de los dos troncos formados por Feliciano y José. Este tuvo ocho hijos y una hija llamada Pánfila que se casó con Mauricio Aguilar.

Ya para la década de los 1930 toda la gente andaba alborotada por el agrarismo promovido por el General Lázaro Cárdenas. De hecho, el 20 de noviembre de 1936 (fecha que coincidió con los 340 años de fundación de Santa Catarina) se les dio posesión provisional para el ejido y en 1943 el Gobernador Arturo B. De la Garza les dio los títulos y nombramientos definitivos. En 1936 sólo les repartieron las tierras a 10 familias y 18 quedaron sujetas a los derechos de las primeras. Los que no obtuvieron reconocimientos pidieron que también les reconocieran a ellos sus derechos por ser también habitantes de Nogales. En esa ocasión hasta tiroteos hubo. Pero en 1938 se dio otra balacera. Unos ejidatarios de Nogales se hallaban haciendo ejercicios militares, puesto que pertenecían a la guardia rural. Entonces unos vecinos de apellido Castillo, que tenían ganado en el Cañón de la Mielera, pasaron armados por terrenos ejidales porque querían ver sus animales.

El comandante de la defensa rural se les acercó y les pidió su licencia para portar armas. En eso, dos ejidatarios dispararon unos tiros con la intención de amedrentar, por lo que los Castillo repelieron el ataque. Entre las personas que participaron por parte de los ejidatarios se hallaban Feliciano Rangel, Luciano Arrambide y Agustín Meléndez que murió en la balacera. La versión que corrió por Santa Catarina justificaba a las acciones de los Castillo porque decían que el ejido se quería ampliar a otros ranchos y había gente que no estaba de acuerdo con las políticas de los agraristas.

El ejido en sus mejores épocas producía maíz, frijol, aguacate, naranja, durazno, cebada, trigo y nuez. También contaba con amplios agostaderos donde criaban ganado mayor y menor. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari 1988-1994 se desafectaron los ejidos por lo que muchos de ellos vendieron sus tierras. Actualmente Nogales es un lugar formado por fincas, ranchos, quintas, centros recreativos y casas de los pocos vecinos que se quedaron a vivir en el poblado.

Un vecino orgulloso de Nogales llamado Pedro García hasta le compuso su corrido:

Qué bonito es mi ranchito
con amigos y parientes
que son puro corazón.

Son sinceros y cabales
son sinceros y cabales,
porque de Nogales son
y para ellos no hay tristeza,
cuando suena el acordeón.

Por aquí nació mi madre
es esta tierra tan linda
que fue bendita por Dios.

Hay pero que lindo,
pero que lindo es por aquí,
yo me siento alegre
de ser norteño de esta región

Ya me voy, ya me despido
ya me voy, ya me despido
con dolor del corazón
con mi sombrero en la mano,
ya les canté éste corrido
se los canté con honor.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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