Dr. Antonio Guerrero AguilarIndudablemente que una figura preponderante en Santa Catarina en el siglo XIX, fue la del padre Jesús María Navarro. Estuvo 39 años encargado de la asistencia espiritual de la población. Ciertamente que el templo de Santa Catarina contaba desde 1817 con el apoyo de un sacerdote, el cual tenía el cargo de ayudante del cura parroquial con sede en Monterrey. La categoría que nuestro templo ostentaba era precisamente la de “Ayuda de Parroquia” y la labor pastoral se limitaba en muchos de los casos a impartir y auxiliar sacramentalmente a la población con bautizos, bodas, entierros, misas y catequesis entre otras actividades.

Antes del padre Navarro, el vicario o ayudante de parroquia era el padre Juan José García, quien había llegado el 3 de diciembre de 1839 para hacerse cargo del templo y murió el 8 de marzo de 1848. Inmediatamente los vecinos respaldados por las autoridades municipales, solicitaron los servicios pastorales del padre Jesús María Navarro, al cual se comprometieron a pagar con 300 pesos a partir del 17 de noviembre de 1848. Sin embargo los pagos no fueron muy constantes, pues se sabe que el padre Navarro se quejó en más de una ocasión por el inclumplimiento del pago acordado. Incluso llegó a amenazarles con su retiro.

En un estira y afloja, todavía para 1860 había conflicto entre las partes, pues el Ayuntamiento alegaba no tener los recursos necesarios y muchos de los vecinos se negaban a realizar sus aportaciones. Ese problema llegó hasta conocimiento del entonces gobernador don Santiago Vidaurri quien exigió al pueblo de Santa Catarina que cumpliera con su compromiso. Por su parte, las autoridades y el pueblo de Santa Catarina argumentaban que había pocos habitantes y por consecuencia, pocos recursos para pagarle al padre Navarro. Como se requería la asistencia espiritual en forma urgente, las partes acordaron dar al padre Navarro 35 pesos mensuales.

El padre Navarro había nacido en 1821. Fueron sus padres José María de los Remedios Navarro y Eulogia López, vecinos de Saltillo. Se distinguió por el servicio espiritual y material que brindó al pueblo. En la década de 1850 para completar con sus gastos, mantuvo una cantera de alabastro.. En 1872 habilitó una parte del curato para establecer un pequeño hospital administrado por un grupo llamado la Sociedad Católica. Gracias a los esfuerzos de las autoridades y de algunos vecinos, se colocó en 1881 un reloj público en la torre del templo, cuyo costo fue de 677 pesos. Murió en el curato del templo de Santa Catarina a las 3 de la tarde del 22 de enero de 1887. A petición de un grupo de vecinos, fue enterrado en el altar del templo, para lo cual pidieron permiso al Gobierno del Estado de Nuevo León.

Durante su estancia en el templo, le tocó recibir a Benito Juárez y a su gabinete en 1864 a los que alojó en el curato. Esta sección en donde viven los sacerdotes también es muy antigua. Para 1826 aparece en los informes de gobierno y de fábrica el llamado “Curato” o la actual casa parroquial. En su tiempo fue catalogada como la mejor construcción del pueblo, pues contaba con una fachada que sobresalía por sus ventanas rectangulares que iniciaban desde el suelo y estaban flanqueadas por ornamentaciones que remataban en cabezas de caballeros con sus respectivos sombreros.

Por eso se decidió que en ella fuera recibido el entonces presidente de la República, el Lic. Benito Juárez García, quien venía de Saltillo y tenía la intención de instalar en Monterrey la capital de la presidencia de la República. Cuando Vidaurri supo de la venida del gabinete peregrino, dispuso que el pueblo de Santa Catarina hospedara lo mejor posible al presidente y a sus principales colaboradores.

En la noche del 10 de febrero de 1864, Juárez utilizó algunos muebles de la casa parroquial. Entre esos objetos sobresale el uso de una banca en donde se dice que durmió el Patricio. Benito Juárez regresó en al menos otras seis ocasiones al Curato. Sobre sus visitas existen algunas leyendas. Una de ellas nos dice que fue Juárez quien precisamente elevó a categoría de villa a Santa Catarina en 1864. De que también Juárez y el Navarro se hicieron amigos y de que en señal de agradecimiento y confianza, entregó al padre Navarro para su custodia, parte de los archivos de la Nación. Cuando Vidaurri y Juárez rompieron relaciones, el primero mandó para llevarse los archivos, que no encontraron porque estaban debajo de un gallinero. El hijo de Vidaurri acompañado por un grupo de hombres armados acudieron con el padre Navarro para exigirle los archivos y al negarse, le hicieron una corte marcial en la cual estuvieron a punto de fusilar al padre Navarro, quien finalmente logró convencer a sus captores de que no había esos documentos tan importantes.

Una vez que la República triunfó sobre el Imperio, Juárez mandó por los archivos y como vio que estaban intactos, permitió que el padre Navarro continuara con los dobles de campana, en ese entonces prohibido en México por onerosos y que también le regaló una imagen del Niño Dios. Por cierto, todavía hasta 1988 se tocaba ese repique de campana que anunciaba el duelo y la muerte.

En honor a tan distinguida visita, se instaló una placa conmemorativa en la parte frontal de la casa en 1906, durante los festejos del Centenario del Natalicio del Benemérito de las Américas. Lamentablemente en 1959 la fachada fue completamente destruida, pretextando de que estaba en mal estado. En éste 2010 se remodeló la casa parroquial, la cual quedó como salón de usos múltiples y hasta para negar la tradición republicana, le pusieron el nombre de Aula Juan Pablo II, aunque popularmente en Santa Catarina nos referimos a ella como la casa donde se hospedó Juárez. Paradojas de la vida y el destino, que el salón parroquial lleve el nombre del Benemérito.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales