Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Cuenta la leyenda que San Lucas Evangelista llevaba consigo una imagen de la madre de Jesús, esculpida por el mismo. Cuando lo enterraron, pusieron junto a sus restos la pequeña escultura, la cual sacaron de su tumba para llevarla a Roma en donde había una epidemia que ya había cobrado muchas vidas. Fue cuando la representación de Virgen María comenzó a obrar prodigiosamente: los enfermos curaron y la epidemia cesó.

Dr. Antonio Guerrero AguilarCuenta la leyenda que San Lucas Evangelista llevaba consigo una imagen de la madre de Jesús, esculpida por el mismo. Cuando lo enterraron, pusieron junto a sus restos la pequeña escultura, la cual sacaron de su tumba para llevarla a Roma en donde había una epidemia que ya había cobrado muchas vidas. Fue cuando la representación de Virgen María comenzó a obrar prodigiosamente: los enfermos curaron y la epidemia cesó.

Aunque se le rendía culto en la ciudad eterna, el Papa Gregorio Magno (540-604 d.c) la regaló al entonces arzobispo de Sevilla, al que después canonizaron con el nombre de San Leandro. Cuando se dio la invasión árabe en el siglo VIII, tuvieron que ocultar la milagrosa imagen de la Virgen María en una cueva cercana a un sitio cuyo nombre había conjuntado la doble tradición imperante de la época hispana, la latina y la árabe: Río de Lobos o Guada al lupus.

Se dice que en unas montañas, pasando el río de Guadalupe, unos religiosos hicieron una cueva a la que cercaron con grandes rocas y en la cual ocultaron a la milagrosa imagen que portaba San Lucas para evitar que cayera en manos de los invasores islámicos. Conforme se dio el proceso de reconquista de los reinos cristianos, a partir de 1179 durante el reinado de Alfonso VIII de España, se dio la aparición de la Virgen María a un pastor en las montañas de Guadalupe.

La aparición se dio entre los siglos XIII y XIV cuando Gil Cordero, un pastor oriundo de Cázares, perdió a una de sus vacas. Estuvo buscándola por los alrededores cerca de tres días, hasta que vio muerta a su vaca. Pero quedó asombrado al ver que su cuerpo no estaba “mordido por lobos sin heridas u otros daños” (sic). Entonces sacó su cuchillo para desollarla y cuando iba a dar el primer golpe, la vaca se levantó, por lo que asustado se tiró al suelo.

Fue cuando se le apareció la virgen que le dijo: “No tengas miedo, que yo soy la Madre de Dios por la cual alcanzó la humana generación redención, toma tu vaca y vete y ponla con las otras, que de esta vaca habrá otras muchas en memoria de esta aparición que aquí aparecí… e irás a tu tierra y dirás a los clérigos y a las otras gentes que vengan aquí a este lugar donde me aparecí y que caven aquí y hallarán una imagen mía”.

En efecto, el pastor Gil Cordero llevó la vaca y la puso con las otras y contó a sus compañeros todas las cosas que había visto y puso por testimonio, la señal de la cruz que alcanzó a hacer a la vaca para iniciar a desollarla. Cuando llegó a su casa, encontró a su mujer llorando pues su hijo había muerto, a lo que el contestó: “No hayas cuidado ni llores que yo le prometo a Santa María de Guadalupe, que ella me lo dará vivo y sano y yo se lo prometo para que sirva en su casa”. En eso se levantó su hijo vivo y sano y fueron a donde la Virgen se le había aparecido.

Luego Gil Cordero fue con los clérigos para anunciarle su encargo y les dijo: “Señores, sabed que se me apareció Santa María en unas montañas cerca del río de Guadalupe y mandóme que les dijese que fueran en donde se me apareció y que cavaran en el mismo lugar y ahí hallarán una imagen suya”. También aprovechó para decirles que la Virgen pedía que les dieran de comer a los pobres, que le construyeran un templo muy grande y que en ese sitio se formaría una población considerable.

Fueron al lugar de la aparición y en efecto, estaba la imagen con una campanilla. Las rocas que estaban alrededor las quebraron para hacer reliquias. Conforme se fue haciendo su santuario, la imagen cobraba fama de milagrosa y de regresarle la salud a los enfermos.

Es probable que el relato de la aparición inspiró otros relatos de imágenes que estaban ocultas y que tenga que ver con entierros de personas que murieron en olor a santidad. Lo cierto es que de esa región de Extremadura, España, formada por las provincias de Bajadoz y Cázares, limítrofe con Portugal y que tiene una cadena montañosa llamada la Sierra Morena, salieron muchos de los conquistadores y pobladores españoles que llegaron a las Indias en la primera mitad del siglo XVI, entre ellos Hernán Cortés y Francisco Pizarro.

En 1556 se dio una supuesta controversia entre el arzobispo Montúfar y Francisco de Bustamante, en torno al origen del culto de la Virgen de Guadalupe en México. Pues se decía que su culto en el Tepeyac procedía de España. Lo interesante del caso, es que la Virgen María, con su advocación de Guadalupe tiene muchos paralelismos, se les apareció a dos viajeros, un pastor y el otro indígena, la aparición se dio en los montes, la Virgen pidió que se les construyera un templo y fue portada como estandarte por españoles en la lucha contra la ocupación árabe y como patrona de las fuerzas insurgentes que querían echar a los peninsulares de la Nueva España.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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