Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Los orígenes y la identidad del pueblo gitano están repletos de misticismo y de misterio. A ciencia cierta no se sabe exactamente cual es su origen.

Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Los orígenes y la identidad del pueblo gitano están repletos de misticismo y de misterio. A ciencia cierta no se sabe exactamente cual es su origen. Hay quienes piensan que son descendientes de una de las tribus perdidas de Israel, que es un pueblo cargado de conocimientos ancestrales que salió de la región del Punjab al noroeste de la India o incluso que salió la mítica y legendaria civilización egipcia. Precisamente la palabra gitano viene de egiptano y durante mucho tiempo se pensó que eran procedentes de ahí.

Tal vez los llamaron así porque en el siglo XV cuando llegaron a Europa, pues decían que las viejas artes adivinatorias venían de la antigua civilización que floreció en las orillas del Río Nilo. Y en efecto, los gitanos para ganarse la vida hacían sortilegios, curaban y predecían el futuro, pues siempre se ha dicho que ellos tienen esa peculiar característica: saber el destino de las personas y por ello leen las manos, interpretan las cartas y los signos de los tiempos.

Mucho de lo que se sabe de ellos viene por estudios externos, pues son muy reservados en cuanto a su origen y sus tradiciones. Poseen una organización en donde los lazos familiares son muy fuertes y obviamente los conocimientos ancestrales propios de ellos se han pasado de generación en generación.

A los gitanos, también se conocen a sí mismos como pueblo rom, roma o romaní. Quienes no son gitanos reciben el nombre de Sinti.  En algunos lugares se les conoce como bohemios o gypsies. En México les decimos húngaros pues durante un tiempo se pensó que de allá habían llegado.

Los gitanos son un pueblo cuya principal característica es la libertad y la movilidad. Nos los imaginamos andando de un lugar a otros y trasladando sus pertenenecias en carretas. Cuando llegaban a un pueblo, un patriarca iba y pedía permiso a las autoridades para instalar su campamento. Ahí vivían en tiendas en donde se dedicaban a hacer sus cosas. Por las noches pasaban películas. Las mujeres siempre vestían con prendas coloridas y faldas largas, cubrían sus cabellos largos con pañoletas. En sí se ha generalizado un prototipo que los identifica como tal. Ciertamente mucho de ello tiene su razón en aquella historieta y luego telenovela de los setenta que se llamaba Yesenia y a la canción que popularizó Lupita Dalessio que se llamaba Corazón Gitano.

Los primeros movimientos migratorios de los gitanos que se tienen registro, suceden en el Imperio Bizantino y datan del siglo X. Es importante señalar también que los primeros grupos de gitanos llegados a la Europa occidental fantaseaban acerca de sus orígenes, atribuyéndose una procedencia misteriosa y legendaria, en parte como estrategia de protección frente a una población en la que eran minoría.

La lengua que hablan se llama romaní. En el siglo XVIII se determinó que la lengua romaní tiene fuertes lazos con lenguas indias, específicamente del noroeste de la India, por lo que se pensó que su origen estaba precisamente en la región del Punjab. No se sabe la causa de su salida de la India, pero se cree que salieron como avanzada para detener las invasiones islámicas y que de ahí atravesaron Persia hasta llegar al Imperio Bizantino, para luego asentarse en los Balcanes. Aunque también existe la posibilidad de que fueron llevados por los islámicos a otras regiones de su imperio. Ya en el imperio bizantino fueron llamados Atzigani y entraron al servicio de los emperadores como asesores, como vigilantes y como confidentes a los que se les consultaba el destino. De ahí que en algunos lugares de Italia se les comenzara a llamar zíngaros.

Hacia el siglo XIV comienza a su vez una diáspora por Europa, cuando llegaron en caravanas a Francia y Alemania. Se cree que llegaron a España atravesando el Peñón de Gibraltar para asentarse preferentemente en Andalucía, en donde era muy común ver a las mujeres con vestidos coloridos, los niños muy alegres y  traviesos y el recelo de los varones por no saber que les esperaba en la nueva tierra. Ya en la segunda mitad del siglo XIX salieron de Serbia, Moldavia y Valaquia para trasladarse a América, de ahí que por en México se les conoce como húngaros.

En la actualidad los gitanos se concentran principalmente en Rumanía (con 1,8 millones de personas de esta etnia) y en Bulgaria (unos 800.000), pero hay importantes poblaciones en España (alrededor de 650.000), principalmente habitan en la región de Andalucía,  Hungría (600.000), Serbia (600.000), Eslovaquia (420.000), Francia (400.000) o Reino Unido (300.000), según las estimaciones que maneja el Consejo de Europa. Lamentablemente como minoría, los gitanos continuamente sufren los prejuicios de la población europea contra ellos, pues les ponen muchas trabas a la hora de emigrar a otro país y padecen rezagos sociales.

Los principales valores que distinguen al pueblo rom son el respeto a la familia como institución suprema de la sociedad gitana; la veneración que tienen por los miembros de más edad,  una concepción más humana del trabajo, la hospitalidad y la solidaridad que tienen con los miembros de la etnia, la virginidad de la mujer antes del matrimonio, el respeto a los muertos y otros valores muy apreciados en el pueblo gitano como el sentido de libertad, el respeto a la palabra dada o el amor a la naturaleza.

La lengua que hablan los gitanos en España es el calé o caló, compuesta por una base gramatical mixta procedente del castellano y del romaní. Es probable que del calé hayan llegado palabras como chavo, fusca y gacho: el chaval o chavo es el niño, la fusca es el arma, preferentemente de fuego (es común escuchar que en algún tiroteo alguien sacó la fusca) y gacho o gatcho, que vienen de gaché y payos para referirse a quienes no son gitanos.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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