Profr. Benito López ValadezEran los primeros días del mes de septiembre de 1950, (mes de clases y de la patria), cuando los escolapios de la Palomilla del Barrio del Aguacate: Enrique Garza González y José Ramírez Simentales, habían terminado la enseñanza primaria en “Los Colegios” allá por junio y ya era el tiempo de decidir si entraban a la Escuela Secundaria Profr. “Antonio Solís” o no.

Enrique andaba dudoso de entrar o no entrar: mientras “Pepo”, ya había decidido en no entrar definitivamente. Mientras lo pensaba, “Quique” invitó a “Pepo” a la “Tirada” de palomas, pájaros, conejos y lo que saliera, allá por “El Rincón de las Calaveras”, concretamente a la majada de José González, el papá de Gregorio González Guzmán y en la tienda de Manuel de la Cruz y Dolores Guzmán “Lola”, (por la calle Lerdo de Tejada casi con Guerrero) se pusieron de acuerdo y primero irían por las “huleras” y posteriormente, recogerían y escogerían bastante porque (Piedras redonditas) en el Río Sabinas, al empezar o terminar la Calle o el Callejón Guerrero. (Ya para entonces pasaba del mediodía).

Estaban en la orilla del Río, escogiendo las mejores piedras, cuando se acerca Magdaleno Ramírez, tío de “Pepo” y les dice:

- Tengan mucho cuidado porque viene una “Avenida” muy grande y se los puede llevar.

(No hay que olvidar que antes o finales de agosto o en septiembre, llovía a cántaros y el río pasaba bramando de orilla a orilla y ahora, los tiempos han cambiado) casi no llueve. Casi ignoraron su consejo, terminaron de recoger las piedras y se dirigieron al “Rincón de las Calaveras”. (Hulera en mano).

Casi no mataron ningún ave, ni conejo alguno. Llegaron al citado paraje casi al obscurecer. “Goyo” que se las sabía de todas, todas les dice:

- !A mi se me hace que ustedes andan haciendo “la cuaja” (expresión para indicar que se iba a cualquier parte “de pinta”, menos a la escuela a estudiar).

Cenaron opíparamente y se durmieron a “pata tirante”.

Mientras tanto, acá en la población, la esperada “avenida” llegó zumbando, con ruido bronco y continuo de lado a lado del río.

Corrió la voz de boca en boca:

- A los muchachos “Pepo” y “Quique” se los llevó la “avenida” del río.

Todo mundo los buscó por las orillas y márgenes del río hasta altas horas de la noche. Otros continuaron hasta primeras horas de siguiente día. La búsqueda fue infructuosa. (Buscaron abajo y hacía arriba). Por aquello de que fueran contrechos.

Allá en la majada, mientras tanto a “Quique” no lo dejó dormir un mal de estómago. Al amanecer les recomiendan que se regresen a Sabinas para que “Beto y “Pocha” curen a “Quique”. Las casa de “Quique” estaba y está en el cruce de las Calles de Ocampo y Lerdo Tejada y en la esquina contraria funcionó la Escuela Normal “Pablo Livas” y la Preparatoria No. 5 y hasta la “Veterinaria”. Bien en esa casa de las más altas del Barrio, en una ocasión los de la “Palomilla” andaban jugando a la roña. José Cantú que vivía al fondo del Callejón Mina casi con la acequia, lo persiguieron hasta el techo de la casa y para que no se la pegaran, “la roña”, se dejó caer a al calle y siguió corriendo como si nada. Después de almorzar (como si los fueran a fusilar) emprendieron la retirada rumbo al pueblo. (Eso sí, hulera en mano, aunque tiraron en vano).

Llegaron al pueblo por la orilla del Río Sabinas y ya para entonces casi estaba obscureciendo. El Presidente Municipal Sr. Fernando Viejo Quiroga y su Cabildo, asó como el Presbítero de la Iglesia “San José” Don José Castañeda y todas las fuerzas vivas de la población (nomás faltó avisar al Gobernador del Edo. Dr. Ignacio Morones Prieto y al Presidente de la República Lic. Miguel Alemán Valdés), los buscaban desde la noche anterior, pensando en lo irremediable:

- ”La Avenida” se los llevó y no encontramos sus cuerpos, para darles cristiana sepultura.

Todo mundo lloraba y al verlos llegar, lloraron más fuerte, por la alegría de volverlos a ver y el Padre Castañeda dijo a sus familiares:

- No los regañen, ni les peguen, estos niños de Dios han vuelto y nos alegran nuevamente con su presencia y eso son: unos niños, perdonémoslos.

Y así fue, ni que decir, todos regresaron a casa contentos y felices por la buena nueva. (Y “Quique” decidió entrar a la secundaria Profr. “Antonio Solís”), y se unió al resto de la Palomilla del Barrio del Aguacate.


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