José Castellanos MaldonadoEn una de esas sabrosas pláticas donde se comentan, analizan y se resuelven problemas de toda índole, alguien sacó a colación el tema de los Alcaldes, incluso desde su etapa de candidatos.

La tijera estaba muy afilada y el recorte fue parejo, y, entre otras cosas se habló de las características, o lo que dejan ver los aspirantes durante las campañas.

Como era de esperarse, se coincidió en que cuando andan en busca del apoyo y del voto ciudadano, todos son muy amigables y muy saludadores, y recorren barrios, colonias, incluso casa por casa, escuchando a todo el que quiera hablar, recogiendo demandas y peticiones y haciendo promesas a diestra y siniestra.

Ciertamente, no todos los candidatos son iguales, y aunque los hay carismáticos y otros poco agraciados o de sangre pesada, finalmente todos hacen su lucha empleando, prácticamente, los mismos métodos.

También hubo coincidencia de opiniones en cuanto a que ya como Alcaldes no todos actúan igual, pues hay quienes son campechanos, algunos son más serios y otros muy solemnes, también hay quienes trabajan a puertas abiertas y reciben a todo el mundo, aunque no a todo le dan solución, y otros que se encierran a piedra y lodo y difícilmente conceden audiencia, para lo cual les sobran pretextos.

En lo que casi todos los Alcaldes, se parecen es en el incumplimiento de sus promesas, y, sobre todo cuando concluyen sus gestiones, pues para entonces notoriamente disfrutan de una mejor situación económica que antes de ocupar el cargo, y aunque a eso muchos le llaman riqueza inexplicable, lo cierto es que no resulta difícil deducir cómo obtuvieron su riqueza.

Obviamente, durante la plática también salieron a relucir nombres, pero esos ya son del conocimiento público y tema para otra columna.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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