Nuestras Cosas
Catorce de febrero, día del amor y la amistad…
Columna del Profr. Salvador Garza Inocencio.
Catorce de febrero, día del amor y la amistad…
No hay que esperar que la vida sea distinta, sólo basta vivirla con felicidad. Aunque muchas veces busquemos ésta en donde no se encuentra.
Las jóvenes que trabajaban en los talleres de vestidos, participaban en los desfiles patrióticos, que se iniciaban a las cuatro de la tarde, desde los patios de la Escuela “Manuel M. García” y partiendo al oriente por la calle Treviño hacia la Carretera Nacional.
Las costumbres y las tradiciones…
Continuando con la entrevista a Ramón Ábrego Vázquez, nos expresó textualmente las palabras mencionadas por una madre de familia con relación a la Liga Pequeña de Sabinas Hidalgo: “Prefiero invertir todo lo que esté a mi alcance en el deporte para mis hijos, que la mitad en abogados o centros de rehabilitación”.
La pluma del prestigiado comentarista Ramón Ábrego Vázquez ha sido fecunda, de ella han salido gran cantidad de excelentes y amenas crónicas; muchas de ellas llenas de filosofía y otras llenas de salsa deportiva, algunas de ellas han sido publicadas en “Semana Regional” y en “La Prensa de Sabinas” Segunda Época.
Los comentarios y las voces del pueblo de aquella época, fueron asimilados por aquel Congreso Constituyente que se reunió en la ciudad de Querétaro, allá en aquella época en que finalizaba el año de mil novecientos dieciséis, el objetivo era la elaboración de una nueva Constitución, que sirviera para reemplazar a la de mil ochocientos cincuenta y siete, como en todos los actos importantes de la vida hay “los pros” y “los contra”.
Como el viejo decía: “Si las cosas que valen la pena fueran fáciles, todo el mundo las haría”.
Tal vez usted recuerde los “mamelucos”, esas diminutas prendas de vestir hechas especialmente para bebés; sí, estas piezas tenían muchos botones para facilitar su manejo, eran bordadas con sumo cuidado, en colores rosa, azul, blanco y amarillo.
El domingo pasado quisimos hacer un momento retrospectivo al tiempo, y allí en la curva de la Hacienda Larraldeña, tomamos un camino de terracería hacia el oriente rumbo al centro del poblado.