Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealDespués de los infortunados sucesos de Baján, la semilla de la insurgencia no desapareció del todo, los brotes de inconformidad continuaron en diversas regiones en años posteriores, particularmente en el Real de Minas de Vallecillo, donde José Herrera, emisario de Bernardo Gutiérrez de Lara, famoso por su campaña en Texas, después de su incursión sobre Monterrey el 3 de julio de 1813, y ser derrotado en Salinas, no desmayó en su empresa y continuó levantando gente por donde quiera que iba pasando, gran parte de su contingente estaba formado por indios de las naciones ayaguas y garzas del Vallecillo.1

Profr. y Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealLa importancia de la minería en la vida novohispana es indiscutible. Este rubro, fue el nervio principal que motivó una gran expansión en las fronteras y generó enormes riquezas que dinamizaron la estructura durante tres siglos de dominación. En la evolución de esta actividad se sentaron las bases para el desarrollo económico de la Corona Española y sus colonias.

Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealEl trabajo en las minas era el más peligroso y duro; las condiciones y la técnica lo hacían muy riesgoso. Para su explotación se utilizó la mano de obra indígena.

Los conquistadores y sus descendientes obtuvieron mercedes de encomienda, o sea, indios obligados a servir y tributar a un encomendero, a cambio de impartirles doctrina cristiana y buen trato. Este sistema debía resolver el problema de evangelización y mantenimiento en la observancia religiosa de los nativos.

Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealLa entrada de los mineros hacia el norte, provocó un estado de guerra que en muchos y largos periodos fue de fuego y sangre, a veces real y en otras fingido para justificar la saca de indios como “esclavos por sentencias penales”, única forma de esclavitud del nómada entonces tolerada. La riqueza de las minas y la guerra viva, atrajeron a multitud de aventureros con esperanza de encontrar fortuna fácil en yacimientos o encomiendas, con riesgo a sufrir los peligros de la vida fronteriza. Llegaron también infractores de las leyes, fugitivos y criminales, al respecto existe abundante y variada documentación en los archivos locales.

Lic. Héctor Mario Treviño Villarreal En los albores del siglo XIX “La minería que había sido el ramo más importante de la explotación, en la época que venimos tratando, sufría atraso lamentable, pues las minas habían sido invadidas por las aguas y gases venenosos, o sus vetas andaban en borrasca, como decían entonces. Sin embargo, había todavía muchas de plomo con ley de plata, así como de cobre, pero no soportaban los costos de explotación. Las de Cerralvo, Iguana, Vallecillo y Boca de Leones estaban casi abandonadas.”1

Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealLa incansable búsqueda de metales preciosos desde los primeros años de la conquista, fue parte medular de la política económica de la corona española; se fomentó la exploración y explotación minera, fuerte incremento que dio pie a la fundación de muchos pueblos llamados Reales, los cuales configuraron verdaderos polos de desarrollo dinamizando la economía del reino.

Algunas vetas se agotaron y la exigencia de impuestos día a día creció, por lo cual los yacimientos de antaño fueron insuficientes, lo que motivó el patrocinio de nuevas exploraciones con la idea de mantener y/o aumentar los niveles de explotación anteriores.

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Desde los inicios de la conquista el objetivo primordial de la mayoría de los protagonistas fue obtener metales preciosos, éste proporcionó a la Corona grandes beneficios.

La explotación de los yacimientos minerales se basó en la legislación española imperante en la época; los códigos castellanos se tomaron en primer instancia para resolver los problemas planteados en América.

Lic. Héctor Mario Treviño Villarreal En los siglos XVII y XIII, los conquistadores buscaban afanosamente controlar las regiones ubicadas al norte de la Nueva España, sobe todo las extensas llanuras de Texas o Nuevas Filipinas, hasta el río Mississippi, principalmente por las exigencias de la Corona en lo referente a los metales de ley, Don Ignacio Ussel y Guimbarda llegó al Nuevo Reino de León en 1764, substituyendo a Don Carlos Velasco y a Don Antonio de Urresti que gobernaba en calidad de teniente; logró mantener la tranquilidad de la provincia, acertado en su trabajo y decisiones. Una de sus preocupaciones fue la actitud de los indígenas en cuanto a las disposiciones relacionadas al trato y administración que no eran efectivas.

Lic. Héctor Mario Treviño VillarrealLa constante hostilidad de insurgentes e indios bárbaros provocó que mucha gente se trasladara en forma definitiva al Real de Sabinas para protegerse; a raíz de esto, la iglesia había sido cerrada, llevándose imágenes, vasos sagrados y ornamentos. En documento firmado por Lasarte dirigido a Arredondo, pide que la iglesia sea abierta y devueltos los utensilios sagrados y se incremente el número de soldados destacados en el puesto militar para con tranquilidad y sosiego reiniciar en lo posible la explotación minera y demás actividades.

En el Real de Minas de San Carlos del Vallecillo anualmente se celebraban 2 fiestas: la de Nuestra Señora de Guadalupe, con tradición en el Nuevo Reino de León desde 1748, ordenándose desde México se estableciera dicho culto a perpetuidad. Y en noviembre 4 la de San Carlos de Borromeo, patrono del lugar.

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