Profr. Otoniel Arrambide VillarrealFue una madre de familia que se preocupó por el porvenir de cada uno de sus hijos cual ave maternal atenta en los primeros aleteos de sus pequeñines para encauzarlos por las mejores y acertadas rutas que los condujeran al éxito total, por ello al paso del tiempo, cuando tiene la desgracia de perder para siempre al compañero de su vida, toma con gallardía e inteligencia el timón de su hogar y aunque la mayoría de sus hijos ya se habían realizado como seres humanos dentro de nuestra sociedad; domingo tras domingo acudían temprano por las mañanas para saludarla y acompañarla, a la par que disfrutaban los sabrosos y exquisitos almuerzos que acostumbraba prepararles con mucho cariño y amor, durante los cuales compartían sus vivencias, sus alegrías y tristezas, sus éxitos o sus fracasos que ella escuchaba con mucha atención, lo que le permitía emitir sus juicios de valor con esa autoridad que la escuela de la vida la había dotado, concluyendo cada reunión dominical con sus sabios consejos para cada uno de ellos, destacando entre ellos aquel que siempre les recordaba: "Ustedes manténganse siempre unidos, suceda lo que suceda y si algún día llegan a tener alguna desavenencia, arréglense entre ustedes en forma pacífica, utilizando el diálogo y la tolerancia, sin faltarse al respeto para que siempre lleguen a un final feliz". Esa fue la filosofía de la vida que Doña Socorro puso en práctica y que tan buenos resultados le redituaron para el bienestar de su ejemplar familia.

En estos momentos fluyen por mi mente muchas y buenas acciones de Doña Socorro y que su señor esposo y algunos de sus hijos en algunos momentos de mi vida me comentaban, siendo algunas de ellas que realizaba con mucho cariño en apoyo a su familia, tal fue el caso cuando sus hijos estaban pequeños y siendo una excelente costurera, se sentaba frente a su máquina de coser para con gran maestría y destreza les fabricaba su ropa y en muchas de las ocasiones confeccionaba los uniformes deportivos a los integrantes de los equipos donde participaban sus hijos.

Este gusto por la práctica de la costura la prosiguió durante la época de juventud de sus hijos quienes me refieren el hecho de que muchos de los pantalones y camisas que usaban, fueron elaborados por las exquisitas manos de su abnegada madrecita de quien se sienten muy orgullosos y eternamente agradecidos con Dios por haberles dado como madre a este extraordinario ser humano la cual siempre tuvo para ellos las tiernas caricias maternales, la palmadita en el hombro, el sincero consejo y las palabras de aliento y los buenos deseos para que todo lo que emprendieran concluyera de una manera feliz; por eso ella fue una madre bendita entre todas las mujeres, digna de ser recordada hoy y siempre ya que la semilla que un día en unión de su adorado esposo sembró, ha dado una hermosa cosecha que se ve reflejada en la sociedad sabinense.

Profr. Otoniel Arrambide Villarreal
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo



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