Lic. Santiago Antonio Vara PerroneEl año escolar 2007-2008 llega a su fin el 4 de julio. Se culminan doscientos días de trabajo a través de los cuales los alumnos han crecido lo mismo en talla que en conocimientos.

Se cumplen doscientos jornadas de labor en las aulas, de exámenes, tareas, maquetas, monografías, biografías, tablas de multiplicar, concursos de ortografía o matemáticas, estampas y trabajos manuales.

Doscientos días de presiones, de esfuerzos, de competencias deportivas, de preparar números artísticos y de ensayar para festivales.

Doscientos días de lecciones, de repasos, de escribir en el pizarrón la respuesta correcta de copiar en la libreta, de contestar los libros de texto y de descubrir poco a poco la sencilla magia del conocimiento.

Se llega al momento de quizás ver con tristeza que faltó aun más brío y dedicación para superar lo hecho en otros años o incluso para aprobar el curso; sin embargo, para otros, llega el momento de ver con satisfacción que el esfuerzo realizado rindió sus frutos, que no fueron en balde los desvelos, los trabajos, los sueños y los sacrificios vividos en este ciclo escolar, ya que se logró con esto, alcanzar una más de las metas trazadas.

Quienes hoy terminan no solo un año escolar, sino todo un nivel educativo y se gradúan de primaria, secundaria o grados superiores, vislumbran, además, la melancólica sensación de partir a nuevos horizontes. Encuentran en estos días la necesidad de emigrar pero también el ansia de quedarse.

Son momentos de establecer nuevas metas, de trazar nuevas rutas de navegación por la vida y de crecer como personas.

Quienes hoy se gradúan deben tener en mente que se les ha dado mucho. El país en el que viven realiza un gran esfuerzo por proporcionarles esta educación que reciben. Nuestra patria es generosa al asegurarnos una educación básica, sin embargo, es nuestra obligación retribuirle siendo ciudadanos responsables y concientes de nuestro compromiso con México.

El mundo en el que vivirán será muy distinto al de sus padres. Es necesario cada vez más cultivar la intención de superarse, es necesaria cada vez más fortalecer la iniciativa para alcanzar los sueños y también es necesario cada vez más coraje para superar los obstáculos.

A los niños y jóvenes que en estos días se gradúan me gustaría darles un mensaje:

“Hoy dejan su escuela pero su escuela nunca los dejará a ustedes, utilicen las herramientas que se las han entregado en provecho de los demás y del suyo propio.

Cada vez se hace más necesario ese mexicano que sepa trabajar en equipo, ese mexicano que se conozca y conozca a los demás, ese mexicano que crezca para si y consigo mismo.

Felicidades a sus padres, por haber tenido la oportunidad de acompañarles en este camino de crecimiento intelectual; felicidades a ustedes, por tener hoy un certificado que avala la culminación de una etapa más y, principalmente, felicidades a México por una nueva generación de ciudadanos educados en nuestras aulas, llenos de energía y espíritu emprendedor que ayudarán a hacer más grande nuestra patria.”

Enhorabuena.


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