Desde mediados del siglo XVIII, la virgen de Guadalupe es la patrona del Nuevo Reino de León. Precisamente encontramos influencias guadalupanas muy arraigadas en la forma de ser del habitante nuevoleonés. Inclusive la fiesta guadalupana es tan importante o más que otras tradiciones que suceden a lo largo del último mes del año. Entre el Adviento y la Navidad, festejamos el día 12 de diciembre a Nuestra Señora de Guadalupe. Ya desde fines de octubre comienzan las peregrinaciones en su honor y se le llevan muestras de piedad y cariño popular: se hacen largas procesiones, van a pagar mandas, organizan visitas al templo, dejan adornos florales, veladoras, se le lleva serenatas y se forman grupos de danzantes a los que llamamos matachines. Organizan carreras con deportistas a las que llaman “Carrera de la Rosa de Plata”. En diciembre conmemoramos y nos regocijamos con la virgen María como a Jesús. Hay que rendirle culto a la madre de Dios que se hizo mexicana como nosotros al tener la piel morena igual a la nuestra. Es más, las fiestas navideñas inician ese día y concluyen el 6 de enero, conocidas como el famoso “Maratón de Guadalupe Reyes”. Y por si fuera poco, la devoción a la virgen del Tepeyac forma parte del llamado México Profundo, junto con el culto a los muertos y el respeto a la madre.

En Nuevo León tenemos un municipio que se llama Guadalupe. Todo el valle de las Salinas se conoció como el cañón de Guadalupe. En esa región, existen muchos templos dedicados en su honor como el de Mina, El Carmen, Abasolo y Salinas Victoria. También hay templos y parroquias en Villaldama, Anáhuac y Sabinas Hidalgo. En el valle del Carrizal de los Ayguales sobresale la fiesta de las Luminarias en Higueras, la quema del chaparro Prieto en Agua Fría de Apodaca y hasta un pueblo de Marín se llama de Guadalupe. En Linares hubo una hacienda muy importante en donde ahora está la sede de la Facultad de Ciencias de la Tierra y en Montemorelos la familia Tamez mantuvo por muchos años una hacienda con el mismo nombre, ahí donde el maestro Ramiro Tamez hizo su famoso planetario con inventos propios.

La parroquia del centro de San Pedro Garza García se llama de Guadalupe; en Cadereyta Jiménez tienen un santuario y la parroquia de Buena Vista en Allende también. Con nombres alusivos a la virgen tenemos en la zona norte de Monterrey dos templos: Reina de México y Virgen Morena. En Santa Catarina hay una colonia llamada del Tepeyac y a mediados del siglo XIX hicieron un templo dedicado a la virgen morena, pero que nunca fue concluido como tal y a partir de 1942 lo dedicaron como museo monumento al padre de la unidad centroamericana el general Francisco Morazán. Es más, el nombre original del Obispado es el Palacio Episcopal de Nuestra Señora de Guadalupe y hay imágenes muy antiguas en los templos de Salinas Victoria y Villaldama.

Ciertamente el lugar más concurrido en éstos días previos al 12 de diciembre, es la basílica situada en la colonia Independencia en Monterrey, ahí en el siempre recordado y cantado corrido de Monterrey compuesto por Severiano Briseño que nos dice: “tengo orgullo de ser del norte, del mero san Luisito porque de ay es Monterrey, de los barrios el más querido, por ser el más reinero”. El barrio recibió el nombre de san Luisito debido a la llegada de trabajadores y albañiles procedentes de San Luis Potosí que vinieron a construir el antiguo palacio de gobierno estatal durante la gubernatura del general Bernardo Reyes.

Los migrantes de origen potosino comenzaron a construirle un templo en 1895 (el año de la coronación guadalupana) para rendirle culto a la virgen de Guadalupe. El primer responsable del templo fue el padre Enrique López Álvarez quien quedó como regente del santuario de Guadalupe hasta 1899. Le siguió el padre Tomás de León hasta 1913. El padre Lázaro de la Garza estuvo entre 1913 y 1919. Fue cuando le concedieron la categoría de parroquia en 1916 siendo su primer párroco. Las obras de construcción quedaron detenidas entre 1909 y 1919 hasta que llegó el padre Emigdio Béjar Gutiérrez quien continuó con los trabajos de edificación del templo como la cimentación, la hechura de la espadaña del campanario y la cúpula. Por cierto, después de la inundación de 1909 se habilitó el terreno del lado sur como panteón para enterrar a los cientos de víctimas que perecieron durante las copiosas lluvias. Ya en 1921 el templo quedó concluido completamente. Afortunadamente se contó con el apoyo de un grupo llamado “Damas Católicas Guadalupanas” quienes aportaron recursos. El padre José Ochoa llegó como vicario en 1932 y fue párroco desde 1938 a 1980. Al sacerdote le dio por construir o ampliar el templo debido a la presencia de miles de peregrinos que abarrotaban el templo como la plaza y lugares circunvecinos.

Le siguió el padre Guadalupe Galván, ahora obispo de la diócesis de Torreón. Cuando el templo fue insuficiente, el padre Guadalupe Galván consiguió a la plaza para construir sobre ella un moderno y funcional edificio, con grandes dimensiones y digno de recibir a todos quienes buscan el amparo y la ayuda de la madre de Dios. Gracias al apoyo de la grey católica de Monterrey y de los empresarios, el 12 de diciembre de 1982 se ofició la primera misa con el entonces arzobispo de Monterrey don José de Jesús Tirado y Pedraza. Luego consiguieron que el santuario fuera declarado una basílica menor adscrita a la basílica de Santa María en Roma.

Al comenzar el día 12 de diciembre, toda la gente espera con ansia la llegada de dos procesiones, al menos hasta 1992: la de una señora ya octagenaria que desde niña la vestían como guadalupana y la peregrinación que desde 1929 hacen los de la parroquia de Santa Catarina, como una muestra de júbilo al terminar el conflicto cristero.

Como se advierte, la devoción a la virgen de Guadalupe es muy antigua. En 1715 fundaron un pueblo con su nombre. El licenciado Francisco de Barbadillo y Victoria creó al oriente de Monterrey, una misión con indios tlaxcaltecas llamándola de nuestra Señora de Guadalupe. Para 1756 se le cambió el nombre por Pueblo de Nueva Tlaxcala de Nuestra Señora de Guadalupe de Horcasitas. En 1825 obtuvo la categoría de villa municipal y en 1971 la ciudad de Guadalupe. El templo tiene la categoría de parroquia desde 1913. En 1748 la devoción se hizo oficial en el Nuevo Reino de León, celebrándose el día 12 de diciembre una gran fiesta con vísperas, misa, sermón, cera y otras demostraciones públicas de regocijo. Incluso hasta fue nombrada patrona del Nuevo Reino de León, siendo gobernador don Vicente Bueno de la Borbolla quien dispuso que todos los vecinos y moradores colocaran adornos y celebraran con fuegos y luminarias en su festividad a partir de 1746. En Villaldama se le hacía fiesta con todos los honores durante el mes de diciembre. Así lo consigna el entonces alcalde de 1853 Pablo González: “se aproxima ya la función de fiesta que anualmente acostumbra hacer este vecindario en honra y gloria de Nuestra Señora la Virgen Santísima de Guadalupe que se venera en la santa Yglesia parroquial de esta Villa y que principiará el día 13 del entrante y terminará el 21 del mismo, teniendo en éste lugar en ese tiempo, las corridas de toros y todas las demás diversiones de costumbre”.

Por todo esto, Nuevo León es guadalupano.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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