En 1945 se filmaron en los alrededores de Monterrey, Guadalupe y Santa Catarina, escenas de la película “Cuando lloran los valientes”, dirigida y producida por Ismael Rodríguez. La protagonizaron Pedro Infante, Víctor Manuel Mendoza, Virginia Serret y Blanca Esthela Pavón. La película tiene una duración de 105 minutos y contiene algunos pasajes muy bellos de la localidad.

Un narrador nos introduce al melodrama ambientado en el año de 1860: “Este es el corrido de Agapito Treviño, Caballo Blanco” Los corridos nacen del pueblo. Son una historia hecha música de un hombre, de una fecha, de un suceso escrito con sangre. Los corridos siempre se escriben con sangre; éste no es la excepción. Agapito Treviño existió y ésta es la historia de su vida, una historia cruel, amarga, injusta...”

Luego nos lleva por lugares en los que existieron pasados agrícolas y ganaderos; en donde abundaban las anacuas, las anacahuitas, los mezquites, los nopales, los pirules, cactáceas de varias especies, construcciones de adobe con techos a dos aguas, cubiertos con palmas o fibras ixtleras.

Obviamente Pedro Infante interpreta a Caballo Blanco, Virginia Serret a Chabela, la hija de don Isauro, el que recogió a Agapito cuando murió su madre Rosita al procrearlo. Blanca Esthela Pavón le da vida a Cristina, la novia de Agapito y Víctor Manuel Mendoza al militar medio hermano de Agapito Luis Arteche; ambos hijos del General Manuel Arteche, responsable militar de exterminar a los rebeldes que asolaban nuestra galaxia regional. Por cierto, Víctor Manuel Mendoza y Blanca Esthela Pavón obtuvieron un Premio Ariel por sus actuaciones. También participan en la película Agustín Isunza como el Tío Laureano, el Chicote como Cleofas, Joaquinito Roché como el Pinolillo, el niño que recogió Agapito cuando los rebeldes asaltaron un rancho allá por el rumbo de San Nicolás.

Las locaciones de los interiores se realizaron en los estudios América de la Ciudad de México y algunas locaciones exteriores corresponden a Monterrey y Santa Catarina. El argumento es de Rogelio González y está basada en la radionovela escrita por Pepe Peña: “La vida azarosa de Agapito Treviño, Caballo Blanco”, muy escuchada en Monterrey allá por la década de los treinta y cuarenta.

Pero hay que señalar que la biografía descrita en el filme, no corresponde a la vida de Agapito Treviño, el bandolero y asaltador de caminos entre 1848 y 1854 y que fuera fusilado en la Plaza del Mercado actual de Hidalgo en Monterrey. No obstante, tiene algunos rasgos históricos de esa época: por ejemplo mencionan al General Pedro Ampudia como gobernador y comandante militar de Nuevo León. A sitios como San Agustín, Saltillo, San Nicolás y Monterrey. Habla de tropas diezmadas por las constantes epidemias ocurridas durante el siglo XIX. A la música del clarinete con la tambora, a comidas tan nuestras como el cabrito, la barbacoa, los frijoles y las tortillas hechas a mano.

Como escenario de las correrías de Agapito sobresale la antigua casa conocida como La Garita en pleno Cañón la Huasteca, el río Santa Catarina bajando por éste cañón, una parte poniente en la que sobresale el Cerro de la Santa Cruz sin el castillo, se ve parte de la Banda y como que recorren algunos sitios en el Lechugal. Hasta se dice que muchos vecinos participaron como “extras” en la película y que el ex-alcalde Julián Ayala Luna prestó a Infante su caballo blanco.

Al final de cuentas, Manuel Arteche mata a su propio hijo (Víctor Manuel Mendoza) por lo que Agapito lleno de ira intenta matarlo pero Cristina se interpone y muere en su lugar.

“Y esta es la historia de Agapito Treviño, Caballo Blanco, una historia cruel, amarga e injusta. Pero precisamente por eso, el pueblo la recogió en su corazón dándole a su héroe a cambio de su dicha la inmortalidad”.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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