Antes de iniciar un análisis en torno al tema que nos ocupa, haré un explicación en torno al objeto de estudio. Al hablar de la sociedad novohispana nos referimos fundamentalmente a las relaciones sociales que se generaron en torno al problema de la tierra desde la llegada de los conquistadores y pobladores ibéricos en 1519 hasta la promulgación de la independencia en 1821.

Al referirnos al campo, necesariamente surgen distintas formas de abordar nuestro tema: la tierra como madre amorosa que da sus frutos a sus hijos, como lugar de encuentro y de comunión, como lugar de trasformación así como también como lugar económico. La palabra economía viene del griego oikos que significa casa. Por ello la tierra es nuestra casa, pero específicamente como lugar de producción y distribución, que se divide en los tres sectores que son el primario, el secundario y el terciario. El sector primario de producción comprende toda actividad agropecuaria como lo es la agricultura, la ganadería, la silvicultura y la pesca. Mientras que el sector secundario es el industrial, ya sea de extracción (minería) o de trasformación y el sector terciario es el de servicios. Básicamente en la época colonial, el país dependía de la agricultura, la ganadería y la minería. Actividades similares de las que vivían los antiguos mexicanos, pero de carácter de subsistencia.

¿Qué quiere decir esto? Pues solo se explotaban los recursos naturales solo para el consumo interno con fines sociales, culturales y hasta religiosos, pero rara vez con la intención de acumular capitales. Aquí en la Nueva España la explotación de la tierra se vio como una oportunidad de generar riqueza para mantener todo el aparato burocrático real y virreinal.

El hombre cobra conciencia de sí mismo, en proceso de identidad con la tierra. Los de allende al mar, en especial muchos sacerdotes y religiosos pensaron el proyecto de la tierra como “Utopía”, en donde la especie humana busca en donde asentarse para regresar a las formas de vida similares al paraíso. Al fin de cuentas, la historia de México también es la búsqueda de un paraíso: primero buscaron al águila devorando a la serpiente y luego los conquistadores ibéricos llegaron buscando la tierra ideal.

No obstante, cada una de las dos razas fundantes de México, tengan distintos pensamiento a lo que es la tierra. De ahí que se confronten dos conceptos: la tierra como madre y la tierra como lugar de explotación. Ambos sentidos se enfrentarán a lo largo de 300 años y aún continúan los conceptos en torno a lo que es la tierra.

Antonio Guerrero Aguilar


Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales