Dr. Antonio Guerrero Aguilar

El lunes 15 de junio del año en curso, unos albañiles que realizaban obras de jardinería en el patio de la escuela Edelmiro Rangel de Santa Catarina, dieron sin proponérselo, con una vieja fosa séptica que habían construido a mediados del siglo XX. Precisamente al estar excavando hicieron un hueco al que no le prestaron atención, pero cada vez que intentaban excavar se topaban con una capa que provocaba un eco. En sus propias palabras “sonaba a hueco”.

Dr. Antonio Guerrero AguilarEl lunes 15 de junio del año en curso, unos albañiles que realizaban obras de jardinería en el patio de la escuela Edelmiro Rangel de Santa Catarina, dieron sin proponérselo, con una vieja fosa séptica que habían construido a mediados del siglo XX. Precisamente al estar excavando hicieron un hueco al que no le prestaron atención, pero cada vez que intentaban excavar se topaban con una capa que provocaba un eco. En sus propias palabras “sonaba a hueco”.

Uno de ellos introdujo una varilla metálica y se asombraron cuando prácticamente el metal atravesó su extensión. Acudieron con la directora de la institución, quien dispuso se llamar a Protección Civil Municipal con la intención de que ellos decidieran qué hacer .

Los de protección civil hicieron tres huecos para que salieran los gases acumulados y así ventilar mejor el espacio. Uno de ellos con el equipo reglamentario bajó con una cuerda y abrió un espacio que tenía poco menos de 50 años oculto. Se sorprendieron de que en el patio de la llamada escuela vieja hubiera una hoquedad tan grande. En realidad una cámara con muros intermedios, de aproximadamente siete metros de largo cinco de ancho. Yo supe por los medios informativos que cubrieron la nota e inmediatamente me presenté para ver el descubrimiento.

Les dije que ahí estaba una plazoleta que llamaban de la Reforma y que en ella construyeron en 1951 la escuela superior mixta Acco, ahora llamada Edelmiro Rangel. Los reporteros y personal de protección civil vieron una cámara cubierta con material de construcción recientes. Con ello refuté la supuesta antigüedad que afirmaban correspondía al siglo XIX.

Comenzó a decirse que ahí había un túnel que comunicaba a la escuela con el castillo que está sobre una colina que llaman la Loma Pelona. Inmediatamente les desmentí, pues yo sabía que en esa época no había servicio de drenaje en la cabecera municipal y que por ello se necesitaba una fosa séptica para la escuela. Misma que dio servicio hasta 1963, cuando la sociedad de padres de familia y los directivos de la escuela decidieron limpiarla y sellarla y así permaneció oculta por espacio de 46 años.

De ahí se me ocurrió elaborar un informe en el que se presenten historias o referencias orales en torno a los túneles, laberintos y sótanos, los cuales por ser secretos se nos presentan como elementos mágicos y cargados de misterio, cuyo significado conviene actualizar y revisar.

Un túnel es una obra subterránea de carácter lineal, cuyo objeto es la comunicación de dos puntos, para realizar el transporte de personas y materiales. Su etimología proviene de tona y tiene que ver con el latín que se hablaba en la Galia y con la cual se referían a la piel o al cuero. También con ella denominaban a los odres de cuero en que se bebía el vino. Hacia el siglo XII, tona dio origen a la palabra tonel. El moderno sentido de pasaje subterráneo lo adquirió en el siglo XVIII, cuando también se creó en inglés el verbo to tunnel para referirse a la construcción de un túnel o escapar por un túnel. La palabra túnel ingresa a nuestra lengua con su significado actual en la primera mitad del siglo XIX. Antes de referirnos a los túneles como espacios subterráneos, existía la palabra laberinto. En la antigua Grecia era común la construcción de enmarañados laberintos en cuyos innumerables corredores, cámaras y vericuetos solían perderse los visitantes.

El más famoso de ellos, era el laberinto que Dédalos construyó para ocultar al Minotauro, mitad hombre y mitad toro que fue asesinado por Teseo. El laberinto era un edificio con incontables pasillos y calles sinuosas abriéndose unos a otras, que parecía no tener principio ni fin, pues iban en distintas direcciones, entrecruzándose entre ellos, de los cuales sólo uno conducía al centro de la estructura, donde el Minotauro fue abandonado de niño. Los romanos llamaron a estas construcciones labyrinthus.

La palabra sótano viene del latín subtulus que significa debajo. Antiguamente se construían sótanos debajo de las casas con la intención de guardar alimentos y vinos, debido a la poca luz y a la humedad que podía conservarlos frescos por su temperatura estable. Como eran subterráneos debían acceder a ellos por medio de escaleras. Por lo mismo, fueron utilizados como refugios subterráneos de sus respectivos moradores. Los sótanos nos refieren a las catacumbas, que eran sitios ocultos debajo de la tierra con la intención de guardar los restos de los difuntos y realizar sus actividades litúrgicas, en pocas palabras, cementerios en donde instalaban los restos de los mártires.

El túnel y el laberinto están relacionados con la conciencia. Son caminos y vericuetos que nos llevan a encontrar el conocimiento y la sabiduría que está dentro de nosotros mismos. Por ejemplo, hay templos medievales en Europa que tienen en el piso debajo de las cúpulas, unos laberintos perfectamente delineados que las personas recorren para entrar en comunicación con el yo interior y dar por inicio una actividad de índole espiritual y religiosa. Pero si alguien sueña con un túnel, se dice que eso presagia mala suerte en los negocios y en el amor y una serie de preocupaciones que nos provocarán tristezas.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina


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