Profr. Santos Noé Rodríguez Garza Los felices y placenteros años que pasamos en la primaria, en momentos se iluminaban con la palabra que estimulaba nuestra imaginación y de la cual hacían un uso adecuado nuestros mentores empíricos, quienes eran los encargados de los grupos de primaria; nos hablaban de los héroes que con su sangre sellaron el capítulo más hermoso de nuestra historia: La Independencia Nacional. Eran tan positivas sus exposiciones que nosotros las seguíamos con arrobo y quedaron por siempre grabadas en nuestra mente y en nuestro corazón.


¿Qué fines persiguen los medios televisivos, que con motivo del Bicentenario de La Independencia, a toda hora tratan de restregarnos los errores que cometieron aquellos paladines? ¿Acaso los conquistadores españoles eran humanos perfectos? ¿No se daban cuenta de que el pueblo vejado y explotado, estaba harto de su tiranía? ¿Por qué al referirse a los mexicanos que tomaron las armas para lograr la Independencia, les llaman chusma y los califican de sanguinarios? ¿Qué los españoles no fusilaron, colgaron y mancillaron a los prisioneros que tomaron?

¿Cuál es la razón que esgrimen para hurgar en el pasado y sacar a colación las fallas que tenían? ¿Por qué las vacas sagradas de la historia, hacen libros exclusivamente para denostar a quienes ofrendaron su vida para darnos la libertad de que ahora gozamos, con el pretexto de demostrar que eran simples mortales?

Solamente una premisa queda visible; la intención de borrar de la mente de nuestros niños y jóvenes, las hermosas imágenes que tenemos de nuestros héroes, para que una vez extinguidas, puedan invadir nuestro territorio; al fin y al cabo no quedarán ejemplos de personajes que pudieran seguir nuestros descendientes, para que imitándolos hicieran la defensa de la patria.

¿No será todo esto producto de algunas mentes retrógradas? que buscan volver a los privilegios del pasado, creyendo que con sus diatribas eliminarán para siempre la grandeza de un Hidalgo, un Morelos, un Juárez por citar solamente tres de los personajes más destacados de la historia y de quienes han escrito cantidad de infundios y aún así se yerguen majestuosos al paso del tiempo.

¡Que diéramos! por hablar con fluidez el francés, el italiano, el tarasco, el otomí y el náhuatl que manejaba con propiedad Hidalgo; ¡Como poseer! los sublimes pensamientos patrios y altitud de miras de un Morelos; ¡En que forma! tener la grandeza de espíritu y la calidad cívica de un Juárez.

Por ello proclamamos que la magnitud de los héroes que nos dibujaron nuestros maestros, seguirá por siempre en nuestro corazón, desafiando las campañas negativas y consolidándose en su grandeza al paso del tiempo.

SANTOS NOÉ
Cronista de la Ciudad
Miembro Activo AESH



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