Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaEl día 16 de julio nos trasladamos mi esposa y yo, a la ciudad de Monterrey, pues teníamos que acudir a una cita en el Consulado de los Estados Unidos de Norte América para hacer los trámites de renovación de la visa láser.

Nos fuimos a las 5:30 de la mañana en la primera corrida de los transportes Senda; ya íbamos por la autopista a Laredo, después de la Cuesta de Mamulique, cuando de pronto hace alto el autobús, y se baja el conductor para cerciorarse de lo que pasa, ya que delante de nosotros hay cantidad de muebles estacionados; mucha gente ya abandonó sus vehículos y está parada a la orilla de la carretera viendo hacia el Sur; al rato nos informa que hay un accidente delante, a varios kilómetros de distancia y que nos vamos a quedar varados hasta que se resuelva el problema, para entonces ya han transcurrido 15 minutos de que nos paramos y detrás de nosotros ya está una fila interminable de vehículos.

Son las 6:35 de la mañana y me empiezo a desesperar pensando que vamos a perder la cita, y se nos va a complicar la vida; camino por la orilla de la carretera, para saber en que kilómetro de la Autopista estamos, ya que el acotamiento está lleno de muebles estacionados, un señor me informa que estamos en el kilómetro 53; ya con ese dato, tomo mi celular y le llamo a mi hijo Aleskar que vive en San Nicolás y que nos espera para llevarnos a las oficinas del consulado; le informo de la situación y le pido que encienda la radio o la televisión, para que se entere de lo que dicen sobre el accidente. Me llama, no hay noticias y formulamos un plan: te vienes le digo: por la autopista rumbo a Laredo, ya que el carril de Sur a Norte está libre; nos recoges y nos regresamos hasta la caseta de cobro, salimos y tomamos la carretera 85, en el entronque a Agualeguas y nos vamos a Monterrey; ¡Está bien, no se desesperen!, me recomienda; para entonces ya son las 7:30 de la mañana; a las 8:10 me llama: ya vengo frente al accidente, es entre un trailer y un automóvil, solamente está el Federal de Caminos, está en el kilómetro 45, por un pequeño espacio que queda entre los accidentados están dejando pasar algunos muebles; luego me dice: ya vengo en el arroyo de Picachos, le digo: sigue avanzando hasta el kilómetro 53, estamos muchas gentes a la orilla de la carretera, yo te hago señas para que nos reconozcas; hay muchos autobuses parados en diferentes tramos y gente fuera de ellos. Llega: nos identifica y se estaciona en el acotamiento, frente a nosotros; ahora ¿Cómo le vamos hacer para cruzar? Dice mi esposa, la cuneta está muy honda y llena de hierba húmeda por el rocío de la noche, nos podemos resbalar ¡Si quieres caminamos hasta el retorno, que está como a un kilómetro! ¡No, vamos a cruzar! Nos despedimos del conductor y comenzamos la travesía, la inclinación del talud era mucha y tomados de la mano empezamos a bajar; había mucha gente presenciando nuestra maniobra; nadie se ofreció a ayudarnos y había muchos jóvenes; el talud del otro lado estaba muy vertical y teníamos mucha dificultad para avanzar; afortunadamente nuestro hijo pudo cruzar la carretera; ya que venían muchos muebles a gran velocidad, y nos ayudó a subir y a pasar; levantamos nuestra mano en son de despedida y nos alejamos del lugar rumbo a Sabinas.

Conté 5 kilómetros de vehículos estacionados detrás de nosotros y muchos más que iban, en total 13 kilómetros de embotellamiento, entre ellos un 80% de muebles de carga; nosotros gracias al celular y al automóvil de mi hijo pudimos salir; ¡y la demás gente!; niños en automóviles, posiblemente personas enfermas en otros, quizás personas mayores; en muchos camiones había gente dormida, lo mismo en camionetas y automóviles ¿Cuánto tiempo tendrían ahí, y cuánto más tendrían que pasar? ¡No lo sé! Lo que pienso es que sales a la carretera y con tanto vehículo transitando, aumentan las posibilidades de los accidentes.

Las recomendaciones que hago por la experiencia vivida Son:

  1. Procura llevar siempre contigo un celular, en los tiempos modernos los hay baratos y muy eficientes.
  2. Procura que un familiar que viva en la ciudad sepa que tu vas en camino.
  3. Lleva siempre un pequeño recipiente con agua.
  4. Si llevas niños: adviérteles que vayan al baño antes de salir a carretera, y procura un recipiente con agua.
  5. Si llevas personas mayores, que porten consigo los medicamentos que toman y agua.
  6. Lleva siempre los números de los teléfonos de emergencia, para poder pedir ayuda en caso de que lo necesites.
  7. No olvides los documentos del seguro de tu mueble.

Siempre ha sido una aventura salir a carretera, pero más en los tiempos modernos; buena suerte y cuídense.

Santos Noé
Cronista de la ciudad
Miembro activo de la SESH



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