José Castellanos MaldonadoA medida que se acerca el 2 de julio crece la tensión entre los participantes en la contienda por la alcaldía sabinense, como seguramente está ocurriendo en otros municipios de la entidad, particularmente donde se esperan luchas muy cerradas y de pronóstico reservado.

Aunque es probable que todavía existan personal indecisas, seguramente la gran mayoría ya tienen decidido por quién votarán; lo importante, después de todo, es cumplir como ciudadanos y, de ninguna manera sumarnos a las filas de los abstencionistas.

Respecto al ambiente previo a la elección lamentablemente éste llega a influir negativamente en mucha gente, cuyas reacciones delatan el grado de apasionamiento al que pueden llegar, lo que tampoco es recomendable.

En este sentido, hace unos días me tocó escuchar a un grupo de personas, entre las que había simpatizantes de Daniel y de Luis César discutir acerca de la elección y su posible resultado y lo que podría ocurrir en caso de ganar uno u otro.

Finalmente, una de las personas dijo que de ganar su gallo a los partidarios del otro candidato les iba a pesar no haberlo apoyado, y que no les harían caso en cuanto a sus necesidades, en una palabra, que los próximos tres años los tendrían a pan y agua.

A estas alturas no es raro escuchar este tipo de expresiones, pero no deja de ser sintomático la forma de razonar de algunas gentes, pues piensan que el Alcalde en turno debe gobernar y apoyar sólo a los de su mismo partido.

Y si bien puede haber por ahí polvo de aquellos lodos, lo cierto es que quien presida el próximo Ayuntamiento deberá gobernar sin distingos para nadie, teniendo muy presente que el cargo es fugaz y que a la vuelta de tres años otro ocupará su lugar.


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